Las enfermedades respiratorias son la primera causa de infección humana por el solo hecho de que debemos respirar 24 veces por minuto según edad, un poco más los niños que se ven acosados constantemente; le siguen las enfermedades del tubo digestivo al que metemos alimentos por lo menos tres veces al día, niños, jóvenes, glotones, ingieren muchas veces son la segunda causa de enfermedad; las enfermedades de transmisión sexual son la tercera causa por que estamos obligados a ejercer el derecho biológico a usarlo ante la necesidad de reproducirnos para no agotar a la especie, de donde la vía sexual es igualmente importante en la frecuente causa de enfermedad infecciosa.
La palabra sexo deriva del latín sexus se usa para indicar la condición orgánica que distingue al macho de la hembra en todos los organismos vivientes, sin importar si son animales o vegetales, macro o microscópicos, con la inclusión de los que tienen ambos sexos juntos. Se ha dado en llamar sexo fuerte feo al de los machos y sexo débil bonito al de las hembras, agregando el término sex–appeal cuando las características del sujeto al que se atribuye reúne condiciones especiales de atracción.
William Master y Virginia Johnson han dedicado su vida al estudio de la actividad sexual humana vista como sexualidad, han revisado las bases biológicas, psicosociales y culturales; sus estudios contribuyen a comprender las alternativas concernientes al aspecto personal y social, han permitido que cuando se revisa el tema se le vea interpretado como un contexto científico inmerso en la vida de manera natural, dejando a un lado la teología, lo místico, que lo ha embrollado e inhibido sin plantear sus diversas alternativas individuales, biológicas, psicosociales.
Freud señaló que el humano tiene actitudes de expresión sexual desde el nacimiento, que se expresan conscientemente en la adolescencia, son un fuerte estado natural maduro en los adultos, no desaparecen por completo en la ancianidad; por ello resulta claro considerar que la expresión sexual es distinta en cada individuo, por que no hay dos hombres iguales, se trata de un proceso conductual orgánico individual aderezado con las experiencias privadas, públicas, sociales, psicológicas, conductuales, educativas de cada quien tiene, de donde el sexo, su expresión humana la sexualidad, es inherente al humano animal desde que apareció en la tierra, se tornó multifacética cuando se asoció para vivir en condición grupal, se acrecentó con la industrialización y el urbanismo. Las religiones tomaron gran parte del contexto de la actividad sexual intentando su control, dictaron ordenamientos torpes, poco compatibles, que dieron forma a expresiones contrarias a la salud, como el caso del celibato, abstinencia forzada o voluntaria como condiciona que dios aprecia, premia, a quien se abstiene del sexo olvidando que dios dijo crezcan y reprodúzcanse, no reprímanse y absténganse, dejan de lado la actividad sexual que es un deseo natural irrefrenable; otros ejemplos son el castigo moral de pecado a la actividad que no se efectúe dentro del matrimonio con fines exclusivos de fecundación, con abstinencia consecuentemente estricta; castiga los casamientos consanguíneos; santifica la abstinencia; quita derecho al aborto, entre muchos más.
Por supuesto que la actividad sexual debe ser controlada de manera personal, social, la pareja que se precie debe mediar su actividad, aprender a limitar extremando su satisfacción, ver en el compañero (a) a través de un mutuo respeto en orden social y familiar, por que la promiscuidad que no dios castiga, la naturaleza propone las enfermedades de transmisión sexual, que son un lastre a pesar de las restricciones de quienes creen en deidades limitadoras. Los dioses no pusieron reglas, las normas de conducta sexual las inventaron los pastores de los rebaños humanos, entre los que hay un gran aun desconocido de violadores, podófilos, homosexuales, pederastas, para el caso pregúntele a Norberto.
A los agentes causales de enfermedad de transmisión sexual se les llama de primera generación cuando son viejos conocidos: Treponema (sífilis) Neisseria (gonorrea), Hemophyllus (chancro blando), controlados con antibióticos, pero como nadie hizo caso a los dioses, se tornaron resistentes a ellos, prevalecen hoy día con intensidad que espanta. Son de segunda generación las recién acuñadas, abundantes por cierto: 1. Virus: Herpes, EpsteinBarr, Citomégalo, Papiloma, Adeno, Molusco contagioso, Hepatitis, Sida. 2. Bacterias: Gardenerella, Chlamydia, Ureaplasma, Escherichia, Mycobacterium, Staphylococcus, Streptococcus. 3. Parásitos: Entamoeba, Trichomonas, Toxoplasma, Leishmania, Trypanosoma, Enterobius. 4. Hongos: Candida. 5. Artrópodos: Phthirus (ladillas), Ixodidos (garrapatas). Imagina oh santo lector, mi único y fiel amigo, a lo que la naturaleza cruel nos expone, nada más de pensarlo la infidelidad se abate, se acaba por comprender que el “bacardí” de casa bueno, bonito, barato, no enferma, se puede tomar con displicencia, confirma que el apego da confianza.