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Jueves, 25 de septiembre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Suplementos
 
 
ESTÉTICA Y SALUD
 

¿Qué debo considerar en un estilo de vida saludable?


El ejercicio tanto físico como mental es parte fundamental de un estilo de vida saludable
Rafael H. Pagán Santini

Los estudios sobre los estilos de vida como factor de riesgo para la salud han cobrado una gran atención últimamente, sobre todo cuando se busca mantener una mente alerta y perita en los asuntos cotidianos. En las investigaciones más recientes, como era de esperarse, se encontró que el fumar es uno de los hábitos que más afectan la supervivencia, además del consumo excesivo de alcohol como un factor significativo para muerte y supervivencia saludable. Sin embargo, el consumo moderado diariamente de alcohol es recomendado por su papel anti–oxidante y probablemente anti coagulante, lo que podría ayudar a pre venir las trombosis.      

Entre los factores que se investigan con más frecuencia están los niveles de azúcar en la sangre, al igual que los de colesterol (LDL–C, colesterol malo, y HDL–C, colesterol bueno), los triglicéridos y el ácido úrico. Estos últimos reflejan la sensibilidad del organismo a la insulina.  Esta información es consecuente con los hallazgos relacionados con el riesgo de mortalidad que acarrea la resistencia a la insulina y sobre la hipótesis actual respecto a la insulina como un modificador del proceso de envejecimiento.

La inactividad y la obesidad son dos factores que juntos, contrarrestan un estilo de vida saludable. La literatura médica ha documentado debidamente que el incremento en el peso corporal está asociado con los indicadores sanguíneos del metabolismo de las grasas y con los de los procesos inflamatorios. El tejido graso promueve un estado inflamatorio y facilita la formación de trombos así como la producción de partículas grasosas que desarrollan las placas arterioscleróticas. No se comprende con precisión como la actividad física modula los indicadores del proceso inflamatorio y de las grasas pero se sabe que el movimiento muscular suprime la inflamación, mejora el tejido de las arterias y facilita la síntesis de oxido nítrico que actúa en la dilatación de las arterias.

No podemos dejar de señalar, entre las condiciones a controlar en un estilo de vida saludable, a la hipertensión. El término hipertensión refleja un trastorno del nivel promedio al que está regulada la presión sanguínea en el cuerpo. Se postula que el origen de la hipertensión es un desajuste fundamental entre nuestros genes antiguos y nuestro ambiente moderno. El hecho indiscutible de que los genes contribuyen a la hipertensión en seres humanos implica un papel de adaptación para esos genes, por consiguiente se señala a la hipertensión como una respuesta a la novedad ambiental.

La hipertensión sin tratamiento es una condición que se autoacelera. Ésta deriva en la hipertrofia de las arteriolas y la disfunción de la pared de las arterias (endotelio). Estos daños facilitan el incremento posterior de la presión sanguínea y contribuyen a las anormalidades en la estructura cardiovascular y la disfunción del control neuroendocrino sobre la presión sanguínea.

Un estilo de vida saludable no se puede mantener si el cerebro se deteriora. Al igual que el resto del cuerpo, nuestro cerebro requiere de ejercicios y de cuidados especiales para su mantenimiento. Uno de los descubrimientos más esclarecedores sobre el mantenimiento de las funciones cognitivas en las personas adultas es el que: las neuronas y sus interconexiones pueden permanecer marcadamente plásticas en una persona de 80 años de edad o más. La actividad plástica se refiere a la capacidad del cerebro para reasignar funciones en otras áreas del cerebro. El hecho de que muchas funciones cerebrales tengan una localización típica se conoce como el concepto de localización cerebral. El cerebro no está preformado, no es una red de células inalterables. Las conexiones envejecidas pueden permanecer flexibles, y otras nuevas pueden formarse, sin importar cuán vieja sea la materia gris del cerebro.

Una de las formas como los científicos han encontrado que se puede mantener esta plasticidad cerebral es a través del entrenamiento cognitivo combinado con cierta actividad física. Aunque no se ha podido señalar los mecanismos por lo cual esto ocurre, el esfuerzo del sistema cardiovascular y muscular parece mantener al cerebro más flexible.

Las funciones ejecutivas son las que le dan a la persona la habilidad para planificar, organizar el tiempo, estar enfocado y motivado en alguna actividad. Una alteración en la función ejecutiva tan bien interfiere con la habilidad del individuo para establecer, mantener el apoyo social. Los programas de entrenamiento cognitivo que unen las actividades físicas a su gimnasia mental tiene como propósito el detener el declive de las funciones cognitivas, específicamente en memoria, atención y velocidad de procesamiento de la información.

La lección de la rutina del ejercicio es la misma para el cerebro: úsalo o piérdelo. Si usted estimula las funciones cerebrales las mantendrá, sino, las perderá. El aprender cuando se ha envejecido puede tomar un poco más de tiempo, pero permanecemos aprendices potenciales toda nuestra vida. El ejercitarnos mentalmente en las áreas en las que somos diestros nos hace peritos en la materia. Los programas de gimnasia mental intentan mantener estas capacidades en un cerebro sano, de la misma forma que los ejercicios físicos mantienen las fibras musculares fuertes. 

Un estilo de vida saludable conlleva el control de los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos en sangre, además de la hipertensión. Usamos el término control porque una vez la maquinaria metabólica de nuestro cuerpo está alterada requiere cuidado y mantenimiento. Es por eso que el ejercicio tanto físico como mental es parte fundamental de un estilo de vida saludable.

 
 

 
 

 
 

 
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