La historieta mainstream, el cómic superheroico se había vuelto un producto insufrible, insulso, recargado de colores y de dobles páginas con hombres en mallas. Productos tan respetables como el afamado y poco leído El Regreso del Caballero Nocturno, de Miller, o La Broma Mortal, de Alan Moore, habían pasado al olvido. Repetir hasta el cansancio la misma fórmula, con personajes cada vez más acartonados, hizo que hace algunos años Marvel (“la casa de las ideas”) cayera en números rojos en sus finanzas.
Aunque algunos aseguran que todo fue un plan financiero para abaratar Marvel y venderla al mejor postor, lo cierto es que con el cambio de editor y la entrada de Joe Quesada comenzaron a subir sus ventas y lo que es más importante, a elevar el nivel de las historias.
En ese momento de reestructuración
entra el inglés Mark
Millar, ...
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