Para impulsar el desarrollo local y tomando como base la experiencia de la Comunidad Económica Europea, el estado de Nuevo León y el Distrito Federal han creado infraestructura para transformarse en ciudades del conocimiento.
Tlaxcala cuenta con un potencial importante de capital intelectual, porque el número de investigadores miembros del SNI, los centros de investigación y los programas de posgrado enfocan su trabajo hacia ese horizonte.
Con la intención de fortalecer esas capacidades, el Conacyt lanzó una convocatoria en el primer semestre de 2008, para apoyar proyectos estratégicos de los estados.
Tlaxcala participó de la convocatoria con una propuesta muy específica, relacionada con el problema de las enfermedades renales, pero concentró todas sus posibilidades en una masa crítica muy pequeña, lo que no alcanzó para recibir un solo peso.
La entidad cuenta con una Ley de Ciencia y Tecnología, se ha integrado un Consejo Estatal de Ciencia; sin embargo, las dependencias siguen pensando que la mejor investigación es la que realizan las grandes instituciones que no están en Tlaxcala, sean públicas o privadas.
Al Fomix–Tlaxcala le ha faltado capacidad y visión para articular los recursos con que cuenta la entidad e impulsar un programa de largo aliento, sus acciones se centran en el trabajo administrativo y la supervisión.
Los responsables de la ciencia y la tecnología local, no logran entender que una de las claves para el desarrollo se encuentra en el fortalecimiento de las capacidades propias que hacen avanzar el conocimiento y contribuyen a la toma decisiones.