Los últimos descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro han permitido a los investigadores abocarse a la tarea de intentar detener el deterior cognitivo propio del envejecimiento natural del ser humano. Para esto, se han diseñado lo que se llama el “gimnasio cognitivo”. Los programas de entrenamiento cognitivo han combinado la diversión con el ejercicio. Cualquier actividad divertida es codificada fuertemente como memoria en nuestro cerebro debido a que se entrelaza con nuestras emociones. Las actividades placenteras y excitantes disparan la liberación de dopamina. La dopamina a su vez estimula la búsqueda de recompensas, causando que en esta búsqueda se adquieran nuevos conocimientos. Algo que se traduce en el almacenamiento de información más profunda que pueda ser recordada mejor luego.
Durante el proceso normal de envejecimiento, la pérdida neuronal parece producirse tanto en la neocorteza, donde se guardan los recuerdos genéricos que permiten el reconocimiento de patrones, como en ciertas estructuras sub–corticales y alrededor de los ventrículos, las cavidades del interior del cerebro, llenas de fluido cerebro–espinal. Como es evidente la neocorteza no se salva totalmente del deterioro en el envejecimiento. Según el doctor Elkhonon Goldberg en su libro, La Paradoja de la Sabiduria, 2006, la única explicación de cómo logramos resistir la pérdida neuronal neocortical sin perder concomimiento esencial acumulado con anterioridad es suponiendo que nuestros recuerdos, especialmente los recuerdos genéricos, se almacenan con un alto nivel de redundancia. Esta redundancia queda reflejada, entre otras cosas, en la “expansión de patrones”.
Según Goldberg la antigua premisa de “Neuronas Nuevas No, (NNN)”, es sencillamente falsa. Constantemente y durante toda la vida, incluso cuando envejecemos, se desarrollan nuevas neuronas a partir de células madres. Por consiguiente, nuestro cerebro posee la capacidad de regenerarse y rejuvenecerse. En contra de creencias largamente sostenidas, las neuronas no paran su desarrollo en la infancia, sino siguen creciendo durante toda la vida, en la edad adulta e incluso en la edad avanzada. Se dispone de indicios cada vez más firmes que apuntan a que la tasa de desarrollo de nuevas neuronas podría estar influenciada por las actividades cognitivas de un modo no demasiado distinto a como el crecimiento del músculo se ve influido por el ejercicio físico. Además, a través de la vida, las actividades estimulantes promueven el crecimiento de nuevas conexiones neuronales y parecen ser un fuerte estimulante en el desarrollo de estas nuevas neuronas.
Cuando el cerebro humano tiene una actividad mental vigorosa las conexiones entre neuronas se hacen más fuertes y más numerosas. Esto implicaría un crecimiento más vigoroso de dendritas y sinapsis, así como el desarrollo de sitios adicionales para receptores, los lugares a los que se unen las moléculas neurotransmisoras. Lo que señala que el ejercicio cognitivo aumenta la tasa de aparición de nuevas neuronas en un gran número de estructuras cerebrales, entre ellas la corteza pre–frontal, una región del cerebro especialmente importante en los procesos complejos de toma de decisiones, y los hipocampos, las estructuras con forma de caballito de mar que son especialmente importante para la memoria. Los efectos de una estimulación cognitiva vigorosa parecen compensar y anular los efectos perjudiciales del envejecimiento, quizás en un grado notable.
El doctor Goldberg señala que si el ejercicio mental, el uso del cerebro, estimula el crecimiento de nuevas neuronas, entonces es bastante plausible que distintas formas de actividad mental estimulen ese crecimiento en distintas partes del cerebro. Él sostiene que los ejercicios mentales en su forma más pura se encuentran entre las formas más antiguas de actividad humana y que todos realizamos actividades de este tipo durante nuestra vida. Por ejemplo, hay dos pasatiempos fundamentales en la civilización humana desde el principio de la historia, el deporte y el arte. La utilidad del deporte parece intuitivamente clara, aunque carece de un objetivo claro concreto. La función del arte se mantiene más misteriosa.
Goldberg piensa que la esencia del arte radica menos en las propiedades intrínsecas de los objetos artísticos (en un sentido amplio) que en la naturaleza de lo que hace por nosotros. Lo que él propone es que el origen y la función del arte son análogos al origen y la función del deporte. Donde si la razón de ser del deporte (o al menos su aspecto esencial) es ejercitar el cuerpo, el corazón, los pulmones y los músculos, la razón de ser del arte, o al menos su aspecto esencial, es ejercitar la mente, ejercitar el cerebro con sus numerosas y diversas funciones perceptuales y cognitivas. Goldberg propone que la función del arte en la sociedad es proporcionar ejercicio para la mente y para los sentidos y de este modo reforzar la potencia del cerebro de una forma abierta, no vinculada a ninguna tarea práctica concreta. En esta concepción, el arte y la música no son simples marcadores intrínsecamente frívolos de la buena forma mental, sino que son, de hecho, las herramientas esenciales para alcanzar y mantener la buena forma mental.
El doctor Goldberg es uno de los pioneros en el diseño de gimnasios cognitivos. A la hora de diseñar sus programas de gimnasia cognitiva intentan emular intencionadamente el gimnasio tradicional, en la creencia de que la analogía con una entidad bien conocida y establecida haría más comprensible los programas de ejercicio cognitivo para el público en general. Al igual que en un gimnasio existen maquinas diseñadas especialmente para entrenar un grupo de músculos específicos, los gimnasios cognitivos están diseñados para ejercitar distintos aspectos de la memoria, la atención, el lenguaje, el razonamiento, la resolución de problemas y otros aspectos de la mente.
El gimnasio cognitivo consiste en ejercicios especiales para aspectos específicos de la cognición. Por ejemplo, la atención es una categoría muy amplia dentro de la cual puede distinguiese la atención sostenida, la atención dividida y otras. De igual modo, la memoria también es una categoría amplia dentro de la cual puede distinguirse la memoria verbal, la memoria visual de objetos, la memoria visual de configuraciones espaciales y otras. La capacidad para la resolución de problemas puede ser esencialmente espacial, verbal o puede involucrar la extrapolación en el tiempo. Del mismo modo que un buen entrenador organiza un plan de ejercicio después de una evaluación física, los nuevos entrenadores de los gimnasios cognitivos tendrán que preparar su “cóctel cognitivo” que aborde los diferentes aspectos que cada persona necesite.
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