México se mantiene a media tabla en el Índice de Percepción de la Corrupción 2008, presentado por Transparencia Internacional; tras una medición de 180 países, se ubica en el lugar 72 con una calificación de 3.6, lo que significa que los especialistas perciben al sector público como muy corrupto.
Ayer a las 3 horas, tiempo de México, la organización Transparency Internacional presentó en Berlín el Índice de Percepción de Corrupción (IPC) 2008, en el que México se ubica en el lugar 72, igual que un año antes; la diferencia es que en 2007 fue calificado con 3.5 y este año tiene 3.6 de puntuación. La puntuación del IPC correspondiente a un territorio indica el grado de corrupción en el sector público según la percepción de empresarios y analistas del país, entre 10 (percepción de ausencia de corrupción) y 0 (percepción de muy corrupto).
En el primer lugar –ausencia de corrupción– empataron Dinamarca, Suecia y Nueva Zelandia con una calificación de 9.3. Mientras que en el último puesto está Somalia con 1.0 de calificación, antecedido por Myanmar e Irak con 1.3 y Haití con 1.4. En el caso de México empató con Bulgaria, Macedonia, Perú, China, Surinam, Trinidad y Tobago y Swazilandia. De acuerdo con Transparencia Internacional, la puntuación de un país es un indicador mucho más importante que el lugar que ocupa en el ranking.
El IPC clasifica países según el grado de corrupción percibido como existente entre los funcionarios públicos y políticos. Es un índice compuesto, es decir, una encuesta de encuestas. Los datos relacionados con la corrupción se obtienen de sondeos a expertos y a empresas llevados a cabo por varias instituciones independientes y acreditadas.
El IPC se centra en la corrupción en el sector público y la define como el abuso del servicio público para el beneficio particular. Las encuestas utilizadas para la composición del IPC plantean preguntas relacionadas con este fenómeno e incluyen, por ejemplo: frecuencia y magnitud de los sobornos a funcionarios públicos, pagos irregulares en las contrataciones públicas, malversación de fondos públicos o aspectos que demuestran la solidez y la efectividad de las iniciativas anticorrupción, abarcando de este modo los aspectos administrativos y políticos de la corrupción.
De acuerdo con el documento publicado por la organización, es difícil mejorar la puntuación del IPC en un periodo de tiempo breve. El IPC 2008 parte de datos extraídos de los dos últimos años que, a su vez, hacen referencia a percepciones que pueden haberse formado aún antes de esa fecha. Esto implica que los cambios sustanciales en las percepciones de la corrupción tan sólo es probable que aparezcan en el índice en periodos de tiempo más prolongados.