Al menos 10 mil maestros del Consejo Magisterial de Lucha en las secciones 23 y 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), provenientes de todos los rincones de la entidad, se manifestaron ayer en la capital del estado de Puebla para repudiar a la presidente del Comité Ejecutivo Nacional de su organización gremial, Elba Esther Gordillo Morales.
La protesta formó parte de una movilización nacional organizada por la disidencia del SNTE y ha sido hasta ahora la muestra más evidente en territorio poblano de que el rechazo a Gordillo Morales dentro de la organización gremial va agravándose.
Los profesores marcharon por las principales calles del Centro Histórico hasta desembocar en Casa Aguayo, sede del Poder Ejecutivo estatal, donde establecieron un plantón.
Los contingentes estaban integrados por representantes de 11 regiones de la entidad, entre otras las de Tehuacán, Tepeaca, Huauchinango, Izúcar de Matamoros, Teziutlán, Libres y Cholula –en la demarcación Puebla Sur existen maestros de Antorcha Campesina que el día de ayer no participaron con los quejosos– y estudiantes normalistas.
Durante la protesta clamaron consignas contra la Alianza por la Educación, argumentando que el gobierno federal, en contubernio con Gordillo Morales, intenta privatizar el sector.
Principalmente los docentes expresaron su desacuerdo con la suspensión del derecho a heredar sus plazas, y aseguraron que los exámenes para calificar el desempeño de escolares y maestros carecen de transparencia y no consideran las desventajas que escuelas públicas tienen sobre las privadas, cuyo personal y alumnado resulta “sobre valorado”; además, también condenaron las reformas a la ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, diciendo que deja a su gremio en total vulnerabilidad por la cancelación de derechos y la ampliación de la edad para la jubilación.
Las dirigencias del SNTE en ambas secciones manifestaron que respetaban la postura del sector crítico y que estaban abiertos al diálogo, pero aclararon que no comparten sus métodos de presión porque las manifestaciones perjudican a la sociedad en dos aspectos: el primero daña a los alumnos que este martes perdieron clases por la ausencia de sus profesores, y el segundo corresponde a la ciudadanía angelopolitana, la cual tuvo que variar su rutina ante el bloqueo de calles que hicieron los maestros.
También soslayaron a los disidentes tildándolos de “grupo minoritario”, cuyas “inquietudes (...) no representa el sentir del magisterio federal ni pueden erigirse como la voz de los maestros en la entidad” (sic).
Agregaron que hasta la fecha el Consejo Magisterial de Lucha no ha hecho ninguna petición formal a las dirigencias para iniciar un diálogo o mesa de trabajo con el objetivo de “conocer de viva voz sus inquietudes o inconformidades, pese a que conocen las vías institucionales para ese fin”.
Agregaron que los comités seccionales han sostenido pláticas “y diálogos fructíferos” con maestros de diferentes regiones de la entidad que “tienen dudas e inquietudes” (sic) sobre la Alianza por la Calidad de la Educación. Dichos encuentros se han realizado sin contratiempos y profundo respeto.
Las dirigencias de las secciones 23 y 51 del SNTE también defendieron la Alianza por la Calidad de la Educación, arguyendo que “es una oportunidad que tenemos los maestros y la sociedad para sentar las bases de una verdadera revolución educativa basada en el respeto a los derechos laborales y sociales, así como el compromiso de construir un mejor país” y que es “una vía moderna y propositiva para que los maestros gocen de un amplio reconocimiento social y económico por su esfuerzo, se impulse un decidido plan de profesionalización y se reafirme la defensa absoluta de la educación pública, laica y gratuita”.
Fondo electoral
El sector oficial del magisterio, asimismo, filtró a varios medios informativos la especie de que la protesta estuvo alentada por el gobierno estatal que encabeza el priista Mario Marín, quien de esta forma estaría presionando a Elba Esther Gordillo Morales para que se abstenga de apoyar con su partido, Nueva Alianza, las aspiraciones del senador panista Rafael Moreno Valle Rosas a la gubernatura de Puebla.
De hecho, hubo versiones de que a los contingentes de camiones provenientes de municipios como Izúcar de Matamoros, Tehuacán, Teziutlán, Tepeaca, Huauchinango, Xicotepec de Juárez y Atlixco se les dispensó el cobro de peaje por parte del Organismo Operador de Carreteras de Cuota.
Otra versión fue que en algunas coordinadoras regionales de Desarrollo Educativo (Corde) hubo presiones para que los maestros se animaran a tomar parte de la protesta.
Los disidentes negaron rotundamente que su movimiento esté alentado o patrocinado por el Poder Ejecutivo local, y denunciaron que algunos inspectores y representantes de comités seccionales del SNTE estuvieron repartiendo volantes para descalificar su movimiento. Cuando algunos representantes de los medios informativos les cuestionaron si estaban siendo respaldados por el Partido Revolucionario Institucional –en el que milita el gobernador Marín– los maestros críticos contestaron que no, que su organización es independiente de todos los institutos políticos.
Por la mañana hubo informes de que un convoy de 60 camiones que traía maestros de Atlixco y Teziutlán fue detenido por la fuerza pública. Los disidentes dijeron al respecto que sí los habían bloqueado, pero que las autoridades recularon y finalmente los dejaron proseguir con su viaje.
Mario Alberto Montero Serrano, titular de la Secretaría de Gobernación, declaró en entrevista con varios medios que no echarán abajo la Alianza por la Calidad de la Educación, y explicó: “Está situación no se va a alterar nunca porque es un objetivo de Mario Marín Torres. Este tema del sindicato lo vemos con respeto y desde lejos” (sic).