La marcha que ayer congregó entre 8 y 10 mil docentes poblanos, no debe verse como un asunto menor, sino es una de las Cientos de maestros de distintas regiones del estado de Puebla marcharon ayer en la capital de la entidad para protestar contra el contenido de la Alianza para la Calidad Educativa y el control caciquil que Elba Esther Gordillo Morales ejerce en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Dicho movimiento de protesta debe ser analizado desde dos perspectivas. Una es que esta movilización es una muestra de las proporciones del hartazgo que sienten los profesores del manejo faccioso que Elba Esther Gordillo hace del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y de los acuerdos de cúpula que sostiene con el gobierno federal, los cuales aportan grandes beneficios económicos únicamente para la burocracia que controla el sindicato y no se traducen en un mejoramiento de la educación pública y las condiciones laborales de los mentores.
También esta manifestación demuestra que está agotado el modelo de elección de dirigentes locales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, quienes son designados por Elba Esther Gordillo Morales, pero no tienen liderazgo entre las bases magisteriales, ya que los profesores no participan en el nombramiento de sus representantes sindicales.
La otra perspectiva que debe ser analizada, es que los maestros están inconformes con la eliminación del sistema que les permite heredar sus plazas. Esta es una parte negativa del movimiento, ya que ese cambio es necesario, pues el magisterio está plagado de profesores que llegaron a dar clases por el simple hecho de haber pagado por el puesto de trabajo o porque un familiar se los dejó, pero no tienen ni la vocación ni la preparación para enseñar. Este modelo ha hecho mucho daño a la educación pública de México.