“El teatro independiente es necesario e indispensable que exista en México, porque sólo a través de él se puede abordar la problemática social existente, que otros medios pretenden ocultar”, considera Guillermo Acevedo, director del grupo “La piragua”, quien ha dedicado más de 30 años a dar vida al teatro de títeres, que lo ha llevado a recorrer Cuba, Canadá, Argentina, Ecuador, Estados Unidos y, por supuesto, la República Mexicana.
Durante este tiempo, ha dirigido montajes al público infantil, empleando títeres, sombras, actuación y máscaras como elementos claves para reflejar y motivar el mundo lúdico de los niños.
Esta vez, el titiritero estuvo en Puebla para participar dentro del Circuito de Teatro Independiente “Guillermo Cabello”, en el que participó con el espectáculo Otros vuelos.
En entrevista, consideró que el teatro es un medio de comunicación con un gran potencial, pues en él confluyen prácticamente todas las artes: literatura, pintura, escultura, música, danza, etcétera. Al respecto, dijo que si se destaca la importancia que tiene la lectura en el desarrollo de los niños, “una obra teatral adquiere mayor relevancia, ya que equivaldría a leer un libro en colectivo, enriquecido por la presencia del intérprete en vivo con apoyo profesional de estímulos auditivos y visuales”.
Del teatro independiente destacó que es autogestivo, “lo que garantiza trabajar donde uno quiere, además de tener la libertad de escoger un tema de interés del público, por ejemplo, la cultura que reciben los niños, me refiero a la televisión, a la misma escuela, la discriminación”.
“La independencia indica que puedes hacer lo que quieres, como no hay mucho texto para teatro de títeres, a veces yo hago mis textos. Uno decide lo que quiere montar, incluso se pueden abordar muchas cuestiones comerciales o trabajar para becas, pero la preocupación social es evidente”.
No obstante, “el teatro independiente tiene muchos filos; pues el que sea etiquetado como independiente no necesariamente indica que sea buen teatro, hay gente que con esta bandera hace cosas muy descuidadas”, aclaró.
Por otro lado, de la agrupación “La Piragua”, Acevedo explicó que el 90 por ciento de sus proyectos está dirigido a los niños. “Es un campo más amplio, pero resulta que a una función siempre asisten adultos”, y al trabajar con ambos públicos “me doy cuenta que el resultado es igual: hay gente que te abraza y te dice contenta que vieron tu historia, pues tanto los adultos como los pequeños son sensibles a una misma propuesta”.
–¿Qué lo motivó a dedicarse al teatro?
–El teatro es maravilloso para dejar una huella, aunque también, mal aplicado, el teatro vacuna de por vida. Hay etapas muy difíciles, yo fui contador, luego estudié psicología y sigo haciendo teatro. ¿Por qué? Porque es necesario hacerlo. Se siente uno bien en ello, repercute tu trabajo en la gente, en especial con los niños”.
Finalmente, comentó que las políticas culturales “no facilitan el trabajo. Si el presupuesto que se utiliza para la milicia se utilizara de otra manera, como en la educación, habría mejores condiciones en este país”. Por ello, insistió en que la cultura “no es un gasto, sino una inversión”.