La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) cambió las reglas de operación de los programas federales Oportunidades y “70 y Más”, los cuales están destinados al combate a la pobreza. Las modificaciones llevan a que ahora sea personal de la Sedesol el que opere y entregue los beneficios de los mismos, excluyendo a las autoridades municipales de dicho proceso. Dicha alteración se interpreta que es para fines electorales, y ha provocado la protesta de alcaldes y de la dirigencia estatal del PRI en Puebla.
Este comportamiento de Sedesol es inadmisible, ya que significa que una vez más se van a aplicar los limitados programas destinados al combate a la pobreza a partir de una lógica electoral y no para resolver los problemas reales que sufren amplios sectores de la población, tanto de los medios urbanos como rurales y suburbanos.
El rechazo, a esa práctica se debe hacer sin importar que partido político busque beneficiarse. Hace unos años, el PRI inició la manipulación de dichos programas, y ahora el PAN reproduce los mismos vicios. Estas actitudes son causantes, en mucho, de que esos fondos sirvan para ganar elecciones, pero no para reducir la enorme desigualdad social de Puebla y en general de todas las zonas marginadas del país.
La gente pobre de México este año está sufriendo los efectos de más de 30 años de trastornos en el país, de una nueva crisis económica, de una crisis alimentaria y del incremento en los índices de violencia. Por eso resulta criminal que los pocos recursos monetarios y esfuerzos para aliviar la difícil situación de la población marginada se pierdan en las disputas del poder político.