En los años 20, Álvarez Bravo, Edward Weston y Tina Modotti produjeron obras desde la ciudad de México que definían el canon de la modernidad en fotografía. Al mismo tiempo, en la conservadora ciudad de Puebla, Juan Crisóstomo Méndez (1885–1962), fotógrafo amateur, acicateado por la pulsión erótica y la voluntad de modernidad, realizó una obra de cautivadora belleza y notable originalidad.
Parte de esta obra, que produce a lo largo de 15 años con veneración al cuerpo de la mujer, al que retrató con velos y antifaces, ocultando las identidades de las damas y construyendo un dulce fetichismo, se podrá apreciar en la muestra Instantes, el próximo 26 de septiembre a las 19 horas, en el Museo Taller Erasto Cortés (7 Oriente 4).
La fototeca que resguarda su prolífica obra contiene ocho agendas anuales, cuatro libretas de catalogación y un archivo de más de 5 mil estereoscópicas. En las agendas informales podemos encontrar los nombres de las amigas que fungen como sus anónimas modelos (Amalia, Licha, Lupita, Dorita, Carmen, Elena) y también datos cruciales sobre el tema, las circunstancias del disparo y las condiciones y técnica del revelado.
De acuerdo con César Gordillo, director del Mutec, esta actividad forma parte del X Festival Internacional de Puebla (UAP), al igual que la muestra en homenaje a Alfredo Zalce, a un siglo de su nacimiento, que también será inaugurada el mismo día.
En ese sentido, hay que recordar que la exposición de Zalce en Puebla se viene planeando con muchos meses de antelación, y que ahora, tras el retraso de la muestra del grabador michoacano en el Museo Nacional de la Estampa, coincide “afortunadamente” con el festival poblano.
Instantes exhibirá en el Mutec una serie de imágenes de gran calidad estética, con temáticas que van desde el paisaje y el retrato hasta el desnudo. La muestra, además de obra de Crisóstomo, también reúne a fotógrafos de inicio de siglo pasado, como Francisco Bustamante, José López Escalera y Luis Pérez.
No obstante, destaca la obra de Crisóstomo que hace un par de años dejó perplejo al público poblano cuando se exhibió en la Casa de la Cultura, provocando interrogantes: ¿cómo y por qué un fotógrafo aficionado, asentado en una de las ciudades más conservadoras de México, realizó una obra tan original y perturbadora? ¿Cuáles serían las preocupaciones y obsesiones de un discreto poblano dedicado al negocio de bienes raíces? ¿Quizá era Juan Crisóstomo uno de los primeros gritos desesperados de una generación de fotógrafos provincianos que reclamaban su justo lugar en la década de los 20?
Por el éxito que tuvo en 2005, nuevamente la fototeca Juan Crisóstomo, creada en 1985, expondrá 50 fotografías en formato pequeño, como se imprimieron, en su soporte original en plata sobre gelatina. La entrada a la inauguración será gratuita.