Ya leíste que el gobernador declaró: “Miren, uno ya no puede tener gallos ni gallinas, ahora es la (granja) la que decide”, le chismea la Sábila al Jicoténcal y éste se queda estupefacto al ver el plumaje de ese espécimen que lo trae de un ala. Es una andaluza, altiva, de cuerpo mediano–ligero, estilizado y elegante. De dorso y hombros anchos y emplumado liso, brillante y compacto. Una digna representante de la especie más numerosa del planeta, pero que es única como ella sola.
El Jicoténcal se pone a cacaraquear –clo, clo, clo, clo– como queriendo fecundarla, pero su sonido no hace más que llamar para compartir la comida. Su sola compañía le hace cantar –kikirikí– para desafiar a los otros gallos que quieren invadir su territorio.
Aunque el granjero no quiera, al final debe reconocer que tiene la finca más grande, la única que cuenta con cuatro especies y muchas subespecies difíciles de identificar a todas ellas. Pero sin duda que todos están a la espera del maíz para picotear, engordar y estar en condiciones de llegar al mercado electoral o a las rosticerías políticas, afirma el Margarito Pérez de Zacatelco.
¿Cuáles serán las especies que existen en la estancia gubernamental?. interroga el Tránsito de Atligüecha.
En la granja “Alianza Ciudadana” se distinguen claramente cuatro especies, le contesta el Jicoténcal y las describe: El gallus paredius, o sea los gallos tricolores o rojos que son los más abundantes en proceso de cambio de plumaje; el gallus paniseti, que son de color azul y que son menos aunque en etapa de reproducción; el gallus perretus que son gallos amarillos que están sufriendo cambios genéticos, y los gallus varius, que son unos gallos pequeñitos multicolores.
En esa ranchería, ¿qué tipo de gallus será el secretario de Gobierno?, inquiere el Margarito.
Ni tarda ni perezosa, la Sábila le explica que es un banquivoide, que es un gallo grande y pesado, con un cuerpo casi obeso aunque bien equilibrado. El pecho es chato, con pocos músculos y la guilla saliente como acontece con las aves de riña texoleña. El plumaje es profuso y de mucho brillo azul. La cresta es sierra y bien plantada en la cabeza. Las orejas son pequeñas y las barbebelas no son muy grandes, pero estas son cortadas cuando el ave llega a una edad conveniente para ello, por ejemplo, en el momento en que se destape por el Distrito III.
Gallo Español
¿El secretario de Salud qué gallo es?, pregunta el de Atligüecha.
Ese es como el gallo español, afirma el Jicoténcal. Es un animal de alas largas heredadas de los antiguos gallos chilangos de los que proviene y que por su naturaleza eran animales voladores, pero está englobado en el grupo de los corredores. Es de alzada levantada y de pecho y muslos fuertes y bien desarrollados. Plumaje abundante y cola larga y poblada. Respecto a sus variantes de pluma y color son innumerables, pero de especial mención son los colorados–azules que intercambiados entre sí le dan a cada gallo un carácter personal y particular.
¿El secretario de Turismo?, interpela el Tránsito.
El Margarito le explica que es como el malayo. Tiene una postura erguida, piernas muy largas de osamenta fuerte y gruesa, la cola más larga y muy baja. Aunque como los malayos actuales muchas veces no alcanzan altura debido a una mala selección o degeneración en la crianza. Otra diferencia al actual es la cabeza ancha y fuerte con las cejas altamente resaltadas, dándoles una apariencia cruel en la mirada. Dentro de los rasgos típicos de la raza podemos mencionar como los más importantes: pico ancho y mandíbula curva y muy fuerte, cabeza ancha y cuello largo y fuerte.
¿El oficial Mayor?, cuestiona el Tránsito de Atligüecha
La Sábila considera que ése es como el OShamo, ya que tiene como característica el mantener una posición casi vertical y la línea de la cola que debe estar dirigida en forma horizontal dejándose caer en ángulo de 15 grados; su cresta es triple o en forma de nuez; las zancas son rojas o azules con manchas amarillas. En la Uni el OShamo luchó con talones desnudos, espuelas embotadas o espuelas artificiales, pero siempre saca la casta y parece que tiene en las patas espuelas de acero.
¿El procurador qué tipo de gallus será?, revira el Tránsito.
Ese es del tipo gallus gallina, afirma la Sábila y explica que es una de las pocas razas puras que debieron de haber salido de los cerros que cuando se le cruza con aves de plumaje normal la progenie deja de ser gallus gallina. Tiene como característica física habilidades en el combate, rapidez para golpear y buen corte. Estas aves tienen como distintivo el que sus plumas les nacen de un folículo alimentado por nervios y vasos sanguíneos que luego se secan y mueren cuando las plumas llegan a su plenitud. El tipo de plumas de ave tiene una estrecha relación con la sangre y, por ende, con su contenido de hormonas. ¡Es muy hormonal ese gallo!
¿El coordinador de Copladet?, consulta el de Atligüecha.
Ése es como el calcuta, afirma el Jicoténcal y explica que es un gallo sobrio para herir, prefiere la lucha cuerpo a cuerpo, va creciendo en la lucha a medida que se prolonga y el contrario se achica, se embravece a medida que lo castigan, cuando hiere “las mete hasta las patas” y si queda ciego es imbatible ya que responde al peinado y jamás deja de dar pico. Es un animal frío, apático, adaptado a las jaulas chicas, insensible a la fatiga, al dolor y a la muerte. No sirve para vivir en completa libertad. Se pasa días y horas cerca de Palacio de Gobierno esperando su comida, ya que es perezoso para procurarla por sí mismo.
Gallo de dos razas progenitoras
¿El secretario de Educación?
Ese es medio leche, es decir que tienen en su sangre el 50 por ciento de dos razas progenitoras. Es un gallo en apariencia apacible, pero no se sabe qué tipo de humor emerge, se distingue por la cabeza corta, de cráneo ancho y bastante plano; los ojos grandes, pero llorón; las orejillas insignificantes; los hombros muy anchos, el abdomen encogido, el arranque de la cola firme, el pecho alto, pero bastante plano; las alas cortas, redondeadas, altas muy separadas en los hombros; la cola larga larga, muy larga.
¿El secretario de Desarrollo Económico?, demanda el Tránsito.
Ese es un satsumadori, dice el Jicoténcal y aclara que es el único gallo creado para la lucha con acero. Esta casta se creó en la isla de Kyushu, luchan con una sola navaja (en varias longitudes). Sus rasgos típicos: cresta triple, ojos color perla, caja toráxica ancha, posición más horizontal que vertical y la cola bien desarrollada. Colores típicos: giro plata, giro dorado y ala de pato, azul y blanco. Se ha llevado algunos ejemplares a España, pero los resultados no han sido buenos, tal vez porque las aves adquiridas no eran de buenas estirpes, poniéndose en duda actualmente si estas aves conservan su casta de luchadores.
¿El secretario de Obras Públicas, Desarrollo Urbano y Vivienda?, demanda el de Atligüecha.
Ese es un tuzo, afirma la Sábila quien comenta que es descendiente de los asiles rampuri. El tuzo es prácticamente desconocido. Definitivamente en esta ave es un enigma su origen. Siempre debemos tener en cuenta que una línea definida de ave no sólo presenta un determinado tipo de color y contextura física, muy importante también es conocer la forma instintiva que tiene el animal para combatir. Jamás se espera que un tuzo cuando luche pegue al cuerpo y presente defensa.