El despido del Chelís no demoró la semana completa solicitada por el calvo, sino que se precipitó abruptamente por iniciativa de la directiva. Esa directiva partida en dos que se apresuró a firmarle a Mario Carrillo una tercera época al frente del equipo de la franja, luego del pésimo inicio de torneo de un cuadro que navegaba a la deriva, sin cohesión –ni interna ni futbolística–, y sin talento individual ni soluciones de emergencia para su desesperada situación actual. Todo esto es cierto y, sin embargo, algo ha tenido de turbio el cese del más poblano de sus entrenadores, el mismo que nos devolvió la Primera División, y contra viento y marea supo permanecer más de dos años en el banquillo del equipo más barato de la máxima categoría mexicana, capeando toda clase de temporales desde su escaso oficio como DT profesional, pero con una fe inquebrantable en “el grupo”, mismo que finalmente quedó irreconocible tras las desatinadas altas y bajas de la pausa veraniega. Por lo menos, Sánchez Solá podrá ufanarse de no haber dejado al Puebla en el último escalón de la tabla del descenso, esa cuenta y ese cuento de porcentajes en que los magnates de nuestro futbol esconden sin pudor sus incapacidades administrativas y su vocación por el chanchullo en perjuicio de los recién ascendidos de Primera A. Gente capaz, según se rumora por estos días, de condicionar la justa indemnización al empleado despedido a que éste apresurara su “renuncia” sin esperar a más.
Mario Carrillo
Contemporáneo, compañero y amigo de Hugo Sánchez desde sus días de Niño de Oro de nuestro futbol, Carillo fue mencionado más de una vez como cerebro oculto de las selecciones recientemente conducidas por Hugol al matadero, sospecha que ciertamente no le honra. Pero tampoco tiene muchos visos de realidad, dado el abismo existente entre los desarticulados conceptos que translucía el juego de éstas y la firmeza estructural que Mario acostumbra dar a sus escuadras, siguiendo la máxima de que los equipos se arman desde abajo, y no hay posibilidades de construir nada sólido sin una buena organización defensiva como base. Ése es el futbol que podemos esperar ahora, el mismo con el que redondeó en el pasado meritorias campañas a partir de las discretas nóminas que tuvo entre manos, modestas siempre aunque no tanto como la actual, que desmerece hasta comparada con la que hace poco más de un año conquistó el ascenso. Seguramente, la presencia de Carrillo al frente del Puebla traerá al recuerdo de muchos aficionados la imagen de un futbol nada vistoso, sobre todo porque jugando en casa la consigna de no arriesgar se traducía en goles escasos y espectáculos tan monótonos como previsibles. Por el contrario, la cosecha del Puebla visitante se acrecentaba a favor del bien urdido contragolpe en que Mario suele adiestrar a sus dirigidos, lo mismo si cuenta con planteles de nómina elevada (América, Tigres) que si se trata de organizaciones endebles, cuya aspiración máxima es apenas conservarse en Primera. Esto, lo mismo que Carrillo, nos enseñó en sus dos estancias anteriores es lo que se puede esperar ahora del Puebla: solidez defensiva, tendencia a esperar al rival cerrando espacios hacia atrás y cierta sagacidad contratacante, con un efecto que ojalá se traduzca pronto en sustancial mejora de la cosecha de puntos como visitante. Eso sí, los resultados van a depender fundamentalmente de la capacidad de los jugadores, pues es un hecho que ni el mejor entrenador del mundo puede hacer o evitar goles.
¿Nuevo Schumi?
La última prueba europea del año en Fórmula Uno se saldó en Monza del modo más inesperado. Ni Hamilton –pese a la impresionante remontada que protagonizó– ni Raikkonnen ni Massa pudieron colocarse bien en la parrilla de salida porque, la víspera, un aguacero torrencial condicionó y trastocó todas las previsiones. Quien en tal situación se movió como pez en el agua fue Sebastian Vettel, un casi adolescente alemán al que inscribió en su nómina la italiana Toro Rosso, una escudería tan marginal como este piloto casi adolescente, que ya había llamado la atención hace dos temporadas en el GP de EU al covertirse –con sus 19 años y 349 días de entonces– en el más joven de la historia en conseguir puntos. Ahora, a esa modesta muesca (un 8º lugar) ha añadido otra mucho mayor, pues la pole conseguida en Monza en tan adversas circunstancias lo catapultó a ganar la prueba con un planteamiento y un desempeño perfectos de principio a fin, como reconocerían sin ambajes sus compañeros en el podio Heikki Kovalainen y Robert Kubica. Con sus 21 años y 53 días, Vettel se ha adueñado también del récord de ganador más joven en 59 años de F1. Quien hasta el domingo lo poseía, Fernando Alonso, terminó 4º en Monza y está muy lejos del liderato general, que con 78 puntos continúa ostentando Lewis Hamilton, quien terminó 7º detrás del brasileño Felipe Massa, a quien aún aventaja por un punto.
Lento arranque
Mucha actividad internacional en la semana. Pero muy poco futbol. Los principales equipos de Europa y América tardan en embalarse y se les nota demasiado. Quienes mejor lo disimularon fueron los españoles, Barcelona despachando sin despeinarse al Sporting de Lisboa (3–1 con gol abridor de Márquez), Atlético con una meritoria y contundente victoria de visitante (0–3 al PSV de Salcido y el Maza), Real Madrid venciendo sin convencer en el Bernabéu (2–0 de trámite al campeón de Bielorrusia) y Villarreal haciéndose de un valioso punto en Old Trafford (0–0 ante un opaco ManU). Por cierto que el campeón de Europa está teniendo un flojo inicio de campaña, a tono con la destemplanza que aqueja el juego de Cristiano Ronaldo –protagonista del folletón del verano con su fallido traspaso al Madrid–, y sin embargo, Chelsea no consiguió doblegarlo ayer en su feudo de Stanford Bridge, donde el coreano Park adelantó a los rojos y hasta los 80 llegó, por medio de Kalou, el empate definitivo.
Por lo que hace a la Copa Sudamericana, tanto Chivas como San Luis han remontado sin brillo la primera eliminatoria (3–2 global del Guadalajara sobre el modesto Aragua y 5–4 los potosinos sobre Deportivo Quito). En cambio, la Concacaf está que trina contra Pumas y Cruz Azul, a quienes reclama la utilización de sus equipos de reservas en el torneo interclubes de la zona. Al menos, los del Pedregal se trajeron un empate de Panamá, pero el cemento fraguó mal en Honduras y Marathón le despachó contundente 2 a 0.
Apertura 2008
La semana estuvo marcada por el debut de Carrillo en el Cuahutémoc, pero la nota la daría un chileno, Hugo Drogett, al encabezar con dos golazos la paliza a domicilio (0–4) que Morelia le recetó al Monterrey de La Volpe.