Primero fue Moncayo. Mexicano pero no nacionalista. Sinfónico sin duda y con la capacidad de poner al público atento a lo que seguiría: Ponce, Revueltas y Moncayo una vez más, ahora sí con su tradicional Huapango y su sonido totalmente reconocible y folklórico que despertó las palmas y voces de un Auditorio Siglo XXI casi lleno que disfrutó a la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) el domingo 22 de septiembre. La agrupación, cuyo antecedente directo es la Orquesta Sinfónica de México fundada en 1928 por Carlos Chávez, llegó a Puebla poco después de su gira internacional que concluyó en febrero de este año y que la llevó a distintos foros de Europa como el Theatre Du Chatelet de París, el Palais Des Beaux Arts de Bruselas y la Tonhalle de Düsseldorf.
Con un ritmo preciso y una afinación impecable, la solista Erika Dobosiewicz ofreció su interpretación del Concierto para violín y orquesta de Manuel M. Ponce (1882–1948), la cual aprovechó al máximo las emociones plasmadas por el músico mexicano en su composición de 1942 e influenciada por la sonoridad europea. Aunque el famosísimo Huapango de Juan Pablo Moncayo (1912–1958) fue sin duda la obra más celebrada por su evidente notoriedad y carácter nacionalista, la intervención de Dobosiewicz destacó notablemente en un programa conformado por un repertorio netamente local que de manera atinada fue titulado ¡Viva México!
Bajo la conducción del español José Luis Castillo, director huésped, la sección de alientos de madera fue probablemente la que logró la mejor labor de todo el conjunto, con mención especial al oboe principal, cuyos solos revistieron el trabajo de la orquesta en diversas ocasiones. Por lo que respecta a la sección de cuerdas, los oídos más sensibles habrán notado que los violines estaban un poco desafinados en los rangos más agudos, situación que no demeritó el espectáculo pero que contrastó con la ya mencionada interpretación del concertino de Dobosiewicz que atacó los agudos con precisión.
Previamente, y abriendo el concierto, el público había tenido la oportunidad de escuchar la Sinfonietta de José Pablo Moncayo (912–1958), obra estrenada en 1945 que comprueba que el músico no sólo se dedicaba a los huapangos. Al igual que con la Sinfonietta, el resto del repertorio mantuvo una distancia prudente con las tonadas fáciles y pegajosas y permitió a Catillo y a la OSN desplegar la calidad de su trabajo.
A excepción del varias veces citado Huapango, el resto del programa se caracterizó por una sobriedad y complejidad técnica y sonora que quedaron a la perfección con el estilo de dirección contenido e intelectual de Castillo quien sólo se dejó llevar por todo el cuerpo durante el encore de El son de la negra. El resto del repertorio fue atacado con la fuerza y estilo adecuados al carácter emocional pero racional del modernismo de finales de siglo XIX y principios del XX.
Luego del intermedio, la audiencia regresó al recinto acompañada de alimentos y bebidas varias, como si las dos obras de Silvestre Revueltas (1899–1940) se fueran a interpretar al lado de las películas que las oyeron nacer. Redes, de la cinta del mismo nombre de 1934, fue la encargada de abrir la media hora dedicada al compositor modernista para dar paso inmediatamente a La noche de los mayas. Ésta última fue parte de la banda sonora de la producción de Chano Urueta de 1939 a la cual el crítico de cine Emilio García Arriera calificó de “excelente música stravinskiana”.
De principio a fin, los instrumentos de la OSN fueron amplificados por el sistema de sonido del propio auditorio, que en ciertas áreas del recinto hacía que las cuerdas se escucharan delgadas. La acústica en general comprobó que no es la apropiada para espectáculos de esta naturaleza, ya que las paredes absorben el sonido y no permiten que este circule adecuadamente.
No obstante, las casi dos horas de concierto dejaron un buen sabor de boca al público de Puebla, quien durante esta semana recibirá a otras dos orquestas de reconocida trayectoria en el país. Primero a la Orquesta Filarmónica de la UNAM, hoy 22 de septiembre, y luego a la Orquesta Sinfónica de Xalapa, el sábado 27, ambas en el mismo Auditorio Siglo XXI.
*Pianista alemán, egresado de la Escuela Superior de Música de Trossingen, de Baden Württemberg, Alemania.