El director del Fideicomiso de la Reserva Territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóatl, Rafael Moreno Valle Buitrón, no pudo aclarar si es legal o no que el empresario Ricardo Henaine Mezher intente vender 25 hectáreas que le fueron entregadas en donación por el gobierno estado, y en donde se asienta el parque Valle Fantástico, bajo el argumento de que el contrato por el cual se cedieron esas tierras está desaparecido.
La argumentación de Rafael Moreno Valle Buitrón es un insulto para la inteligencia de quien lo escuche, ya que la versión de que desapareció el contrato en cuestión parece ser una artimaña para no contestar ante lo que es un claro abuso de parte del empresario Ricardo Henaine y de los servidores públicos que le han permitido que lucre con 25 hectáreas de la Reserva Territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóatl como si fueran una propiedad privada y no estuvieran bajo la regulación de diversas normas.
Si es real que está desaparecido el contrato que suscribieron el gobierno del ex mandatario Melquiades Morales Flores y Ricardo Henaine, debería de procederse legalmente contra Rafael Moreno Valle y los funcionarios que no supieron resguardar un documento de tal importancia; pero además, se tendría que frenar la venta de las 25 hectáreas de Valle Fantástico hasta que se aclare si es legal o no que se comercialicen esas tierras.
Lo que está pasando con las hectáreas que tiene bajo su control Ricardo Henaine Mezher se suma a una larga lista de actos ilegales y de abusos que se han cometido con las tierras de la Reserva Territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóatl. Esos predios se expropiaron y con una indemnizaron de miseria a los campesinos, que eran los auténticos propietarios, para que además acabaran siendo para el beneficio de un puñado de empresarios que le dieron un uso ajeno a cualquier utilidad pública o beneficio social.
La violencia y el aumento de la delincuencia que sufre el país es resultado de la impunidad, la cual es generada por servidores públicos que violan las leyes que deben hacer respetar. Una muestra de este comportamiento es lo que se ha visto en la Reserva Territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóatl.