Aunque la víspera la Secretaría de Gobernación (Segob) informó que varios ediles de Puebla han sido víctimas del chantaje telefónico, ayer el titular de la dependencia, Mario Alberto Montero se negó a revelar quiénes son los presidentes municipales que han sido amenazados, aunque reconoció que los amagos son obra del crimen organizado.
En tanto, la Procuraduría General de Justicia desplazó a 50 elementos de la Policía Judicial al municipio de Piaxtla, donde la víspera el alcalde David Gil Tovar fue amenazado de muerte, al igual que su familia, por personas que se identificaron como integrantes de la banda de sicarios conocidos como Los Zetas, las cuales habrían sido los mismas que por la tarde habrían intentado secuestrarlo o ultimarlo.
En entrevista, después de una reunión del gabinete de seguridad, Mario Montero Serrano expresó sobre las llamadas: “Es delincuencia organizada la que dice ‘los alcaldes son buenos objetivos o clientes para hacer un chantaje’, afortunadamente en Puebla los alcaldes han reaccionado de forma inteligente“.
–¿El chantaje tiene que ver con el cerrón que le dieron al edil? –se le preguntó.
–Puede coincidir o no, aún no está aclarado; sí se le cerraron dos vehículos, se retiró, se mantuvo en orden y no pasó a mayores.
“El presidente estuvo ayer (el miércoles) platicando conmigo, puede ser coincidencia, no adelantemos escenarios que no son”, pidió el encargado de la política interior en la entidad.
El director de la Policía Judicial, Hugo Isaac Arzola, expresó:
“Debemos tomar medidas preventivas, hasta ahorita se trata de un chantaje telefónico, pero finalmente lo que se trata de hacer es reforzar las seguridad en esa zona y dar el mensaje a la ciudadanía que estamos pendientes y haciendo recorridos”,
A pregunta expresa, dijo que no es necesario que policías judiciales hagan las veces de escoltas de ediles amenazados.
Como se recordará, el pasado miércoles, el edil de Piaxtla fue víctima de un chantaje telefónico y de una agresión cuando dos camionetas le cerraron el paso, pero logró evadir a sus atacantes.