¿Qué lugar ocupan las artes escénicas en la sociedad mexicana? ¿Hacia dónde vamos? ¿Seguirá siendo importante hacer teatro de grupo? ¿Los jóvenes estudiantes de arte dramático conocen el teatro independiente? ¿Cómo lo perciben? ¿Saben del grupo A trasluz y de Contigo América? Éstas y otras interrogantes serán abordadas durante las mesas de trabajo del Circuito de Teatro Independiente “Guillermo Cabello”, del 18 al 27 de septiembre, evento que se retoma en la ciudad de Puebla tras 12 años de ausencia.
Ángel Ledezma, director de la agrupación A escena teatro, platicó con La Jornada de Oriente acerca de la situación actual del teatro independiente en Puebla y de la importancia del circuito, “que nos permitirá reencontrarnos para reconocernos y para poder reformular nuestra expectativa del teatro en México”.
En el mejor de los escenarios, “esto sería un caldo de cultivo para que en el futuro próximo podamos cuestionar acciones y realizar un frente común para hacer teatro independiente en el país”.
En las mesas de trabajo a efectuarse los días 20 (16 horas) y 27 de septiembre (11 horas), en la Casa del Escritor, “platicaremos sobre estos tópicos, pues nos parece importante exhibir, desde nuestra trinchera del teatro, la realidad complicada que vivimos en el país y en el estado, en los ámbitos político, económico, social y cultural. Nos importan reflexionar sobre dónde estamos parados”.
–¿Qué le hace falta al teatro independiente de Puebla?
–Principalmente, que hable de nuestro entorno actual e inmediato. Debe levantar la mano por un mundo más humano, que es una de las características del teatro latinoamericano, además de tener un espacio independiente, un elenco estable y un consejo de administración, y en la parte estética significa tener una postura muy clara.
“En Puebla, el teatro independiente está aislado entre los grupos que lo conforman. Hay poca comunicación, pocos espacios de diálogo y de reflexión. Antes se decía que ser independiente tenía que ver con no depender de las instituciones gubernamentales, ésa era la idea de los 70 y 80. Después nos dimos cuenta de que ya no funciona esa idea, más bien había que apoyarse en las instituciones, pero con una visión crítica de las cosas, y de esto es de lo que adolece el teatro poblano: piensan en esa idea antigua y no ejercen la crítica más que unos cuantos”.
En ese sentido, agregó: “Debemos denunciar todo lo que está pasando en Puebla y en México, las injusticias, el desequilibrio, la inseguridad, las polarizaciones y la desigualdad lacerante. Ese rostro teatral de la crítica no existe en el estado, a diferencia de otros lugares”.
–¿Hubo algún momento así en la historia del teatro en Puebla, un rostro crítico?
–Claro, por supuesto, no sólo con Willy Cabello, en A trasluz, sino también lo tuvimos con el teatro de Víctor Puebla, que estuvo muy atento a la realidad que vivió.
Al respecto, el director de A escena teatro afirmó que “sí hay en teatro en Puebla, cada fin de semana se programan unas 18 o 20 obras, pero lamentablemente carecen de este elemento. He hablado con varios compañeros y la postura es ‘no me importa lo que pasa afuera de mi espacio cultural, yo hago teatro y me vale madre lo que suceda’”.
“Aquí no les importa tener un gobernador que apoya a la delincuencia organizada y a la pederastia; y con esta visión fraccionada pretenden hacer teatro. Mi punto de vista es que hace falta ese compromiso y esa responsabilidad para dejar de ser entes automatizados, que no es exclusivo del teatro sino de todas las expresiones artísticas”.
–¿A qué se debe?
–A la cabrona crisis que estamos viviendo, a esta pinche sociedad posmoderna donde todo se vale: no me respeto a mí mismo, no me importa lo que pasa al lado, yo tengo mi ipod y me importa un carajo lo que suceda. Y este comportamiento va creando una sociedad deshumanizada, donde los medios televisivos ejercen un poder de facto terrible, insultante, que domestica y dicta las pautas de cómo debe comportarse el mexicano: en qué debe creer, en qué no, por qué debe indignarse y en qué otros casos no”.