El edil de Piaxtla, David Gil Tovar, fue víctima de un chantaje telefónico y de una agresión cuando dos camionetas le cerraron el paso al vehículo en el que viajaba, pero logró evadir a sus atacantes. Fuentes cercanas al edil dijeron que en sus primeras declaraciones, dijo que había recibido ayer por la mañana telefonemas de personas que se identificaron como integrantes de la sádica banda de sicarios conocidas como Los Zetas.
Por la noche se supo que el gobernador Mario Marín Torres estaba reunido con el gabinete de seguridad para analizar el caso, pues al parecer el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Mario Ayón Rodríguez, se trasladó en un helicóptero del Poder Ejecutivo local después de enterarse del presunto intento de plagio o ajusticiamiento.
En los primeros minutos luego de la agresión, que ocurrió por la tarde, la administración marinista negó los hechos, pero por la noche la Secretaría de Gobernación (Segob) admitió el ataque y emitió un boletín que se transcribe íntegro a continuación:
“La Segob, informó que esta tarde, el presidente municipal de Piaxtla, David Gil Tovar, recibió una llamada de chantaje telefónico, como las han recibido otros alcaldes del estado en días pasados, por lo que minutos más tarde, al trasladarse a las oficinas del ayuntamiento, dos vehículos le cerraron el paso, logrando evadirlos, sin que se tenga conocimiento de que este incidente, esté relacionado con la amenaza telefónica. Cabe mencionar que el edil no sufrió ninguna agresión física, no obstante, denunció los hechos a través del número de teléfono 089. Asimismo, el gobierno del estado de Puebla, informa que luego de este incidente, la PGJ, inició las indagatorias correspondientes, con la finalidad de esclarecer estos hechos”.
Según versiones extraoficiales, la víspera hubo un intento de “levantón” sobre un albañil que presuntamente es el enlace de Los Zetas con la comunidad.
Esos mismos rumores aseguraron que desde la mañana David Gil Tovar recibió llamadas de los sicarios en los que le exigían una fuerte cantidad de dinero, misma que él retiró de un banco en Acatlán de Osorio. A su regreso, por el camino Amatitlán de Azueta, el auto en el que viajaba acompañado de dos policías municipales, fue interceptado por un par de camionetas desde donde abrieron fuego. En la refriega habrían resultado heridos los gendarmes y el munícipe pudo darse a la fuga. Estas versiones no fueron corroboradas.