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Jueves, 11 de septiembre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

Con una intervención a la zona de turbinas, Cuatecontzi enciende las máquinas de Metepec

 

Arriba, las turbinas de Metepec en 1917; abajo, ilustración de Santos Cuatecontzi
Yadira Llaven

Tras un año de investigación en el archivo del caserío industrial de la ex fábrica textil de Metepec, ahora el Primer Ecomuseo de México, el artista multidisciplinario Santos Cuatecontzi, con el apoyo de Mariano Castellanos, intervino la zona de las turbinas con la creación de gráficos, de las siluetas de cuatro obreros y de unas 620 palomas de papel, que formaron el rostro de algunos de los desaparecidos trabajadores, con lo que metafóricamente logró encender las máquinas.

Santos relató que la idea de la intervención, en un principio efímera, inició con la investigación en los documentos del ecomuseo, en la búsqueda de un sitio acorde, que tuviera relación con el movimiento obrero, el tiempo que funcionó la ex fábrica, la edad promedio de los trabajadores y los niños que perdieron su infancia entre la maquinaria, indagación que lo llevó directamente a las turbinas.

“Las turbinas resumían todo: el alma de la fábrica, y por eso fue el sustento y columna vertebral del trabajo”.

Es así que la serie de palomas, todas en dirección a las escaleras y posteriormente al cuarto de turbinas, produce la sensación de un gigantesco rostro vivo, de unos cinco metros, que se mueve en la zona y principalmente durante la noche, que es cuando mejor se aprecia.

Ahí mismo dibujó en grafito imágenes de la virgen de la Concepción, patrona de los obreros de Metepec, custodiada por palomas, “las únicas dueñas del lugar y a las que le tuve que pedir permiso para trabajar”. A un costado, sobre las turbinas, están cuatro siluetas tendidos en una plancha, que brillan con la oscuridad, y que dan la impresión de devolverle la vida a este lugar abandonado.

–¿Cómo defines la creación de tus personajes en esta intervención? –se le preguntó.

–Creo que la investigación definió todo, pues lo que yo quería era precisamente eso, no imponer nada al lugar, sino transformar algunas cosas de manera sutil para revalorar nuevamente el espacio.

–¿Por qué en Metepec?

–En primera por invitación y en segunda porque me gusta la idea de descentralizar mis trabajos, para que la gente de otros lados tenga la oportunidad de ver cosas nuevas. No todo tiene que ser en Puebla. Y porque Metepec es un lugar interesantísimo, donde vienen a descansar, y toparse con estas imágenes, además de resultar extraño, sí genera reacciones encontradas, engañosas, como ya te había dicho, que generan movimiento y vida.

Los interesados podrán admirar esta obra hasta enero de 2009, los días martes y miércoles, además de los fines de semana.

 
 
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