El caso del Partido de la Revolución Democrática poblano ha quedado entrampado en la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia (CNGV) del partido, razón por la cual esta fuerza política a nivel local está hundida en una –nueva– crisis de ingobernabilidad, en el caos y una confrontación que podría volverse violenta si alguien no pone orden. En los últimos días se han dado una serie de hecho de provocación en la sede perredista hasta por cosas insignificantes, como es el uso de un sanitario.
En la CNGV ya existe un proyecto de resolución de la elección de dirigentes en Puebla, mediante el cual se le otorgaría la presidencia del partido a Miguel Ángel de la Rosa Esparza, quien ganó de manera amplia en las votaciones del 16 de marzo, y la secretaría general a Jorge Méndez Spínola, quien encabeza en Puebla la corriente Izquierda Democrática Nacional (IDN).
Pero las luchas intestinas en la CNGV llevaron a que el asunto de Puebla esté olvidado y no haya fecha para solucionarse. Este órgano tendría que resolver la impugnación que presentó IDN acerca de 13 casillas que sostiene que no fueron instaladas y se contabilizó un número importante de votos a favor la corriente Nueva Izquierda –mejor conocida como “los chuchos”– y otras 12 casillas que exigió revisar Miguel Ángel Tamayo, un ex candidato a la presidencia del partido.
De ninguna manera procede la anulación de los comicios, pues las anomalías no rebasan más del 20 por ciento de los 106 puestos de votación que se instalaron. Lo único que debe determinar la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia es si es Méndez o a Tamayo es quien debe ocupar la secretaría general, en caso de que procedan sus impugnaciones.
Desde hace dos meses, cada semana se promete en la CNGV que ya se va a revisar el caso de Puebla. Que su análisis y resolución no tardaría más de tres días. El caso es que al día de hoy no hay fecha para que se discuta el expediente en ese órgano del partido y ya pasaron seis meses de los comicios perredistas sin que éstos encuentren una definición.
Dicha situación ha llevado a que el Partido de la Revolución Democrática poblano actualmente tenga dos presidentes, uno saliente y otro electo, cuyas oficinas están separadas por un corredor de unos cinco metros de largo, en la sede perredista, sin que haya comunicación entre ambos y si constantes provocaciones por parte de los seguidores de María Elena Cruz, la dirigente, cuyo periodo ya concluyó, pero sigue ejerciendo el presupuesto del partido, mismo que al parecer está a punto de agotarse, o mejor dicho, esta mujer está a punto de acabárselo.
Cruz Gutiérrez no tiene contacto con los comités municipales del partido y cuando la buscan los regidores perredistas de representación proporcional, casi siempre para quejarse que los presidentes municipales no les hacen caso, les promete ayudarlos, pero no cumple con su palabra. Pese a esa condición, esta mujer oriunda de Zacatlán, cobra su salario mensual y demanda un alto pago de viáticos.
En cambio, Miguel Ángel de la Rosa, que despacha en la oficina la secretaría de Prensa y Propaganda, es quien se encarga de atender a los comités municipales y da la cara por el partido, pero no puede disponer de un solo peso del presupuesto de dicho instituto político.
Hace unos días, gente cercana a De la Rosa, demandó que se arreglara uno de los cinco sanitarios que tiene el edificio del Partido de la Revolución Democrática, pues es el único al que tenían acceso. El contador del partido aceptó la petición y unas horas después, de que el baño ya estaba reparado, los colaboradores de María Elena Cruz no solamente querían correr al funcionario que mandó a reparar el espacio en cuestión sino demandaban el cierre de dicho cuarto.
Ayer se dio un nuevo hecho de confrontación. La sala de prensa del Partido de la Revolución Democrática estatal fue ocupada, poco antes de las 10 de la mañana, por María Elena Cruz Gutiérrez, junto con Jorge Méndez, Arturo Loyola y Miguel Calderón, entre otros, quienes se propusieron dar una conferencia.
Eso no tendría mayor relevancia si no fuera porque cada miércoles, a esa misma hora, Miguel Ángel de la Rosa ofrece una conferencia de prensa. Es claro que lo de ayer fue un intento de IDN de generar escenas de confrontación y tal vez de violencia frente a la prensa. Sobre todo cuando Jorge Méndez tiene definido el domingo como el día que sostiene encuentros con los reporteros de la fuente política, y María Elena Cruz se caracteriza por ser una mujer muda, que le da miedo hablar en público y nunca tiene algo relevante que decir.
Hace tres semanas, se supo que seguidores de IDN iban a tomar la sede del PRD, pero de última hora fueron detenidos desde la ciudad de México por diversos dirigentes perredistas, quienes evaluaron que si hacían ese movimiento, se iba a echar al cesto de la basura el resultado de la consulta energética llevado acabo por la Convención Nacional de Democrática y que en Puebla tuvo uno de los resultados más sobresalientes en todo el país.
Este miércoles, cuando de manera poco cordial la gente de IDN se apoderó de la sala de prensa del partido, la gente de Nueva Izquierda le pidió al delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, Jesús Ampudia, que tomara nota de ese intento de provocación, a lo cual el funcionario únicamente se limitó a cruzarse de brazos y decir que eso “es algo clásico” del partido.
Se sabe que este día la gente de Nueva Izquierda presentará una queja en el CEN perredista contra los de IDN y que en semanas anteriores, los de IDN hicieron lo mismo contra Nueza Izquierda. Al final, nadie en la ciudad de México y en Puebla puede poner orden en el partido.
No se necesita de una pitonisa para adivinar que aunque la CNGV emita ya su resolutivo, es claro que Jorge Méndez, y los líderes de otras tribus, no lo van a aceptar y no reconocerán a De la Rosa como dirigente.
Que Miguel Ángel de la Rosa no va a poder gobernar de manera estable un partido en que no existe la institucionalidad.
Y que el Partido de la Revolución Democrática, tal como está, se encamina a desdibujarse de los procesos electorales de 2009 y 2010.