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Jueves, 11 de septiembre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 SUBEYBAJA 

Por fin llegaron los cambios en la Secretaría de Salud

 
Ramón Beltrán López

Por fin se dio el cambio en la Secretaría de Salud, y se dio de la mejor manera posible. Antonio Marín López es un médico de prestigio, quien reúne características que no se dan con frecuencia; conjuga una sólida formación científica con aquella sencillez que se dice caracteriza a las personas de valía pero que, sin embargo, no es frecuente encontrar en este México de hoy donde los cargos públicos son otorgados casi siempre por los valores de una meritocracia que se limita a los lazos del compadrazgo y/o los nexos de la complicidad.

Otra de las características de Marín López es su gran calidad humana, característica ésta que debiera ser requisito indispensable para ocupar cargos de importancia en una dependencia, que si bien es formalmente la cabeza del sector salud, y cuenta con facultades normativas en ese ámbito, es vista (y frecuentemente tratada) con desprecio por los hermanos mayores, monstruos de la seguridad social, en razón de su pobreza. Esa característica, unida a una sólida preparación en salud pública constituyen  la mejor garantía de que será capaz de ofrecer  no solamente eficiencia operativa sino hacerlo con sentido humano.

¿Quedará tiempo suficiente para componer el desastre? ¿Podrán los Marín, Mario y Antonio, acercar servicios de salud de calidad a la población más desprotegida de un estado que tradicionalmente se encuentra entre los coleros en los índices de bienestar social? 

Si actualmente los servicios prestados por el Instituto Mexicano del Seguro Social y por el ISSSTE se encuentran en franco deterioro por razones diversas, entre otras por sus contratos colectivos, la contracción de la economía, el veloz crecimiento de la población de la tercera edad y con ello un aumento importante en las enfermedades crónico–degenerativas que inciden de manera negativa en sus presupuestos, esto significa que la población demandante de los servicios de salud otorgados por el estado a población abierta serán cada vez más solicitados y más valiosos para aquellos que no cuentan con seguridad social y que representan a más del 50 por ciento de la población.

De ahí deriva la importancia de que quien dirija a esa institución ponga atención en los servicios asistenciales, pero que de manera simultánea ponga énfasis especial en que se pongan en práctica todas las  medidas de prevención posibles con el fin de evitar que los escasos recursos del sector sean destinados a la construcción de más unidades de medicina curativa, que si bien son útiles para atender a los enfermos  también atraen la atención de los políticos porque sirven para colocar placas inaugurales, cortar listones y salir en las fotos, pero son poco prácticas y muy onerosas en regiones donde los niños siguen muriendo por desnutrición, parasitosis y enfermedades infecto–contagiosas.

Que bueno que ya contemos con más hospitales, clínicas y centros de salud, pero es igualmente importante que éstos funcionen con calidad, que cuenten con personal capacitado y con los insumos necesarios para funcionar bien, aspectos  en los que más ha fallado esta secretaría desde hace tres años.

Bien por la designación. Nuestros mejores deseos para el doctor Antonio Marín López, quien llega al puesto, repito, por méritos propios.

 

Y más acerca de cambios en el sector salud

Otro más de los dolores de cabeza del sector salud ha sido el examen nacional para aspirantes a las residencias médicas.

Acostumbrados a la corrupción galopante que ha sentado sus reales en todos los aspectos de nuestra vida diaria, el examen ha sido visto con desconfianza creciente, principalmente debido a que desde hace varios años han hecho su aparición algunos vivales que ofrecen vender el cuestionario a los aspirantes antes de que se lleve a cabo el examen.

Hace un año hizo crisis el problema, menudearon las denuncias y las acusaciones, acusaciones que en muchos casos acabaron como asuntos de ministerio público y de contraloría.

En lo personal siempre he dudado de que algún grupo u organización pudiera contar con los resultados y/o las respuestas antes de que se efectúe el examen nacional. Mi convicción no se ha basado en la confianza que pueda tener hacia personas o instituciones, sino a  la consistencia estadística que han mostrado los resultados. Me explico: de existir filtraciones previas, vendidas al mejor postor, las instituciones particulares que agrupan a los egresados con mayores recursos mostrarían una tendencia creciente de aspirantes aceptados, y un promedio mayor en de aciertos. Y aunque sucede parcialmente, esto parece deberse más al escaso número de egresados de universidades como la Anáhuac, La Salle, el Tec de Monterrey, etcétera, cuyos procesos de selección previa hace que sean aceptados los más capaces y mejor preparados para que, además, durante el curso de la carrera reciban su entrenamiento en grupos pequeños que  sin duda son más adecuados para obtener una mejor preparación.

Por otra parte, las instituciones de buena calidad reconocida, como la Universidad de San Luís Potosí siguen obteniendo un muy alto nivel de aprobación, que es muy consistente año con año, lo que no sucedería si fuera posible obtener el examen previamente.

Por otra parte, los niveles de aprobación para las dos principales universidades de Puebla, la (B)UAP y la UPAEP, así como los promedios obtenidos por la totalidad de sus aspirantes, an mostrado también una consistencia similar. Esto significa que, si acaso sucedía (la venta de cuestionarios) era tan pequeña que no afectaba los resultados estadísticos que hemos revisado año tras año, o simplemente no sucedía y lo que se vendía eran cuestionarios de cursos propedéuticos o de exámenes de años anteriores lo cual podía representar una ventaja para algunos aspirantes.

En esta ocasión se ofreció a los aspirantes una lap top para cada uno, se efectuaron exámenes distintos y, para evitar suspicacias, los resultados fueron entregados de manera inmediata. Indudablemente que esto representó un esfuerzo económico y humano de gran importancia, que no es nada desdeñable, pero que está destinado a fortalecer nuestra confianza en esa institución así como a garantizar la calidad de los futuros especialistas.

Pronto se podrá contar con los resultados finales y nuevamente podrá hacerse una evaluación estadística que, de haber existido actos de corrupción en el pasado, mostrarían variaciones significativas con los actuales. 

 
 
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