De acuerdo con datos del Banco de México, Puebla nuevamente resultó estar entre las ciudades más caras del país, en este mes es la cuarta, como consecuencia de que los precios subieron más de un 4.75 por ciento. Además, registra un índice inflacionario más alto que la media nacional.
Que Puebla sea una de las ciudades en donde es más difícil vivir desde el punto de vista económico se debe a que la canasta básica subió en sus precios más del 7 por ciento, se incrementó el precio del transporte y de las colegiaturas de las universidades, entre otros rubros.
Esta situación demanda que las autoridades locales intenten involucrarse para contener el incremento en los precios, sobre todo porque el gobierno federal no tiene interés en aliviar la carga que provoca el aumento de los combustibles en el bolsillo de la clase trabajadora.
Es fundamental que el gobierno busque reducir el costo de servicios públicos, que ofrezca alternativas para que se pueda transportar la gente más pobre, que se establezcan programas de ayuda alimentaria para los sectores más desprotegidos, que se busque apoyar la producción agropecuaria para que los campesinos no pierdan en la comercialización de sus productos y éstos no lleguen tan caro a los consumidores.
La situación de Puebla no es fácil: la reducción de las remesas que mandan los migrantes, la insuficiente generación de empleos y la inflación plantean un panorama sombrío para los próximos meses y tal vez años.