Lo que hace tres años había sido anunciado como la fiesta más importante del folklore estatal, y que el mismo secretario de Cultura, Alejandro Montiel, equiparaba en importancia con el festejo oaxaqueño de la Guelaguetza, el Huey Atlixcáyotl, no ha tenido el mismo nivel de difusión que en 2005, cuando el gobierno divulgó con bombo y platillo la celebración que revaloriza a la cultura popular indígena y revela la verdadera esencia de los poblanos.
Durante muchos años esta festividad, que aglutina cada año a unos 10 mil poblanos, ha sido la gran fiesta del estado y la segunda más importante de este tipo en la región Centro–Sur de México: congrega a los nahuas, otomíes, totonacos, popolocas y mixtecos de los Valles Centrales, La Cañada, la Mixteca Poblana, la región Costera, los Volcanes, la Tierra Caliente, la región Popoloca, la Sierra de Tehuacán, la Huasteca, Los Llanos y la Sierra Norte, quienes danzan desde las primeras horas del día hasta que entra la noche, en honor a Quetzalcóatl y a Xochipilli, deidad de la música y las flores.
Esta vez, a dos semanas del encuentro cultural, la Secretaría de Turismo, el patronato de la feria y autoridades del municipio de Atlixco presentaron el programa de actividades no sólo del Atlixcáyotl sino también de la festividad Atlixcayotontli, esta última que inició el 7 y que culminará el 21 de septiembre.
Ambas festividades son las representativas de la región. El 14 de septiembre, en el cerro de San Miguel, desde las 10 horas habrá música, danzas, cantos y bailes del Valle de Atlixco, la Tierra Caliente y El Volcán.
En tanto, para el 21 se realizará el gran convite para el Huey Atlixcáyotl, con una visita previa a la sede del gobierno del estado, con la finalidad de hacer una invitación al titular del Ejecutivo para presidir las festividades del “Atlixcáyotl Grande”.
La tradición reúne danza, música, creencias, artesanía, gastronomía y lenguas de las 11 regiones etnogeográficas de la entidad, y fue declarada el 29 de julio de 1996 como Patrimonio Cultural del Estado de Puebla.
, lo que garantiza su celebración el último domingo del mes, el 28 de septiembre.