El Estado moderno, de acuerdo con las teorías clásicas, nació de la necesidad de los grupos humanos de contar con una estructura organizativa que les permitiera convivir en sociedad armonizando los intereses generales de la comunidad, con los intereses particulares de las personas, independientemente del régimen político que anime tal estructura. Hasta hace poco, a pesar de los vaivenes históricos de los movimientos sociales, el Estado mexicano había venido funcionando como expresión concreta de una voluntad popular generaliza de alcanzar un desarrollo equitativo y una vida digna para todos; así se entendían los programas sociales emanados de la agenda inconclusa de la Revolución de 1910.
Sin embargo, de todo eso ya no existe nada y hoy en día lo poco que queda del Estado y se manifiesta a través de sus costosas e inoperantes instituciones burocráticas es el de servir para imponer por la fuerza y la violencia un modelo económico, social y cultural encaminado a explotar de manera más radical la fuerza de trabajo humana y los recursos naturales, concentrando la riqueza en cada vez menos manos, en detrimento de la pobreza y marginación de la mayoría de la población. En nombre de la libre competencia del mercado, el Estado ha abandonado sus funciones y responsabilidades sociales para entregarlas tranquilamente a los intereses privados regulados por la oferta y la demanda....