Los gobiernos federal y estatal deben desarrollar una política integral para mejorar las condiciones del campo y enfrentar el problema de la migración, pues la disminución de las remesas perjudicará el gasto de las familias, particularmente en alimentos, salud y vivienda, señaló la investigadora en Economía y Negocios de la Universidad Iberoamericana (Uia) Marcela Ibarra Mateos.
En su campaña como aspirante a la presidencia, Felipe Calderón se comprometió a profundizar en los programas que utilizan las remesas como palanca de desarrollo regional, facilitar el acceso al sistema financiero a los migrantes y a sus familias con el propósito de abaratar el envío de remesas e incrementar sus hábitos de ahorro.
Al respecto, la especialista de la Uia consideró que el programa de desarrollo local impulsado por el gobierno federal denominado 3x1 tiene muchas limitaciones porque depende de los diferentes ámbitos de gobierno, y en el caso de Puebla carece de la participación de los tres niveles de gobierno, ya que por la complejidad del esquema algunos municipios no participan.
La idea de que a partir del salario familiar se detona el desarrollo de las comunidades es limitada y peligrosa, ya que el 80 por ciento de las remesas se utiliza para la alimentación y el pago de servicios médicos, por lo que es difícil que los recursos que envían los migrantes al estado contribuyan al desarrollo regional. Esta visión sólo representa un sistema de producción capitalista que genera más pobreza, no hay desarrollo sustentable, sino pequeños negocios que se articulan a esa lógica, destacó Ibarra Mateos.
Sobre las expectativas de menores remesas para Puebla, explicó que una de las esferas desde donde se construye el bienestar en México es la familia, por lo que un menor ingreso incide directamente en el consumo; lo que ocasiona que las familias adquieran alimentos de menor calidad, como productos chatarra, y tengan menor acceso a servicios de salud. La disminución de las remesas perjudicará a las economías locales con mayor dinamismo del estado como Puebla, Atlixco, Tehuacán y Acatlán, así como a las regiones en donde una parte importante de los envíos están dirigidos a la construcción de casas.
A nivel nacional se debe desarrollar un sistema productivo sólido, ya que actualmente el apoyo al campo es “fantasioso y ficticio”, con poca articulación de campesinos y encaminada a apoyar a grandes terratenientes, añadió la investigadora, aunque aclaró que el país carece de una política para el campo desde tiempo atrás. Para eliminar la dependencia económica de las remesas, el gobierno de Puebla debe desarrollar una política integral del campo y especialmente una para las regiones expulsoras, porque al igual que en el ámbito federal, la entidad carece de medidas especiales para eliminar el problema de la migración, concluyó Ibarra.