El 69 por ciento de los mexicanos –4 por ciento más que en 2006– no se siente satisfecho con su ingreso económico, reportó la III Encuesta Nacional sobre Expectativas Salariales, realizada por la Fundación Este País y Consulta Mitofsky. En la región Centro, en la que está Puebla, la tendencia es similar, con el 69.4 por ciento de inconformes.
La encuesta que se levantó en mil viviendas de México en abril de 2008 establece que el 69 por ciento de los mexicanos no está satisfecho con sus ingresos, mientras que sólo el 31 por ciento está conforme con lo que recibe por su trabajo. Entre 2006 y 2008 aumentó el porcentaje de ciudadanos insatisfechos con su ingreso monetario: en 2006, 65 por ciento de quienes recibían ingresos se dijo insatisfecho, en cambio en 2008 la misma medida subió a 69 por ciento.
Por grupos poblaciones, las mujeres se manifiestan ligeramente más complacidas con su ingreso que los hombres, mientras que a menor edad, menor escolaridad y menor nivel socioeconómico también se observa una reducida satisfacción con el ingreso recibido. En la zona rural y, particularmente, en el bajío del país se tiene el menor nivel de satisfacción, en cambio el sureste, a pesar de tener bajos ingresos, muestran mayor satisfacción o conformismo con la cantidad que reciben por su trabajo.
Mientras que hace dos años el salario promedio que dejaba satisfecho a los mexicanos perceptores fue de 8 mil 100 pesos (5.47 salarios mínimos), este año resultó de 9 mil 924 pesos (6.54 salarios mínimos). El “salario satisfactorio” es mayor para los hombres, para los adultos en edades intermedias, para los ciudadanos más escolarizados y para los habitantes del norte del país, aunque destaca el aumento que en dos años registran los habitantes del área rural, que pasan de 3.36 a 5.92 salarios mínimos.
En la opinión de los encuestados, el que más debe ganar es quien ocupe el cargo de presidente de la República, aunque apenas le asigna un salario promedio de 45 mil 513 pesos, incluso inferior al que promedió dos años antes. En general, sólo en tres casos el promedio de salario “asignado” fue superior al de hace dos años: los médicos, los choferes y maestros; el resto sufre una disminución sobresaliendo no sólo el presidente, sino con rebajas superiores al 10 por ciento aparecen los alcaldes, los senadores, secretarios de estado y diputados; es decir, la clase política.
Una conclusión es que los ciudadanos requieren para sí mismos más salario pero le asignan menos a la mayoría de los puestos evaluados. En salarios mínimos, al presidente se le asignan 30 salarios mínimos como el mejor pagado y a los choferes y policías 4.5 salarios mínimos en la parte más baja.
A diferencia de lo que ocurrió con los puestos, la gente aumenta el sueldo que le darían a una persona en cualquiera de las escolaridades, sobresaliendo al que estudió doctorado a quien le dan un incremento de más de 18 por ciento. Para quien no ha terminando la primaria, el salario llega a 3 mil 850 pesos o 2.5 salarios mínimos y se le asigna medio salario mínimo más en promedio sólo por terminar la primaria.