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Viernes, 5 de septiembre de 2008
La Jornada de Oriente - Tlaxcala -
 
 

 PARABÓLICA 

Pemex y los “socialdemócratas”

 
Alfonso Sánchez A.

Si bien es cierto que el  nacionalismo revolucionario fue más radical en el discurso que en la realidad, hoy es visto por la élite priísta como un recuerdo y un obstáculo para abrir Pemex a la inversión extranjera. Ahora, en los documentos básicos del PRI ya no existe el rechazo a la privatización en materia petrolera. En la XX Asamblea Nacional se aprobó, por mayoría, descartar de su definición ideológica y programática la negativa a la entrada de la inversión privada en Pemex, como se establecía en los documentos básicos anteriores.

Sin que en la asamblea fueran discutidas las modificaciones a la Declaración de Principios, el Programa de Acción y los Estatutos, la dirigencia nacional del PRI avaló el cambio, que fue ratificado por la totalidad de los delegados priistas concentrados en Aguascalientes. El PRI al estilo del PRI, conserva en sus documentos el proyecto a favor del dominio directo de la nación sobre los recursos del Estado, pero ahora consentirá el ingreso de capital privado a las cadenas de producción de hidrocarburos.

En los documentos aprobados se limitó la concepción priista sobre la propiedad del Estado de energéticos y su apego a la Constitución. "El PRI se pronuncia por mantener la rectoría del Estado en la materia y por el principio de una industria petrolera nacional, integrada de conformidad con lo establecido en los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución", señala el Programa de Acción. En el documento anterior,  la definición acerca del dominio de la nación sobre sus recursos era clara y contundente.

Con la nueva perspectiva “socialdemócrata” en los documentos priistas, se abre un espacio para que entre el sector privado a la operación de actividades relacionadas con los hidrocarburos. Además, se menciona que el Estado tendrá la propiedad, dirección, control y usufructo de las paraestatales Comisión Federal de Electricidad, Pemex y la Compañía de Luz y Fuerza, sin que se contemple la operación.

El PRI le mentirá en lo sucesivo a los mexicanos si se mantiene en sus espacios propagandísticos diciendo que lo que busca en Pemex es su “modernización sin privatización”.

En 1984 se instituyó como principio fundamental de la doctrina política del PRI, el Nacionalismo Revolucionario Mexicano.

Veinticuatro años después, con el fin del nacionalismo revolucionario se abre la posibilidad de que la alternancia electoral sea entre la derecha neoliberal priísta y la derecha confesional panista o para decirlo con más propiedad entre (“demócratacristianos”) panistas y (“socialdemócratas”) priistas.

Bajo esta lógica, no parece haber más alternativa que la de llevar hasta sus últimas consecuencias el neoliberalismo excluyente de la oligarquía empresarial.

 
 
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