San Gabriel Chilac. El pueblo entero se desbordó para despedir a los seis estudiantes, oriundos de esta comunidad, que perdieron la vida en el fatídico accidente ocurrido el pasado martes, del cual el sacerdote de la comunidad, Anastasio Hidalgo Miramón, pidió a las familias no buscar culpables y tratar de encontrar la paz. Fueron despedidos como graduados de la Normal Superior de Tehuacán, donde cursaban sus estudios.
La parroquia de San Gabriel Arcángel fue insuficiente para albergar a las decenas de personas que se congregaron a dar el último adiós a los seis estudiantes que el pasado martes perdieron la vida, cuando se trasladaban de Chilac a la Normal Superior del Estado, trayecto que nunca concluyeron debido al choque de frente que sufrió el taxi en el que viajaban.
Fue en la explanada del mercado municipal donde se acondicionó el altar y frente a él se colocaron los seis féretros blancos, adornados con globos, en cuyo interior yacían los cuerpos de Javier Lima Álvarez, Carlos Alberto Arriaga González, Olga Isabel Adrián González, Erica Saraí Valiente Barrios, Tomás Martínez Bravo y Rocío Tapia Rosales.
Las familias no pudieron ocultar su dolor al participar en la eucaristía que concentró al pueblo entero, pues se dispuso suspender clases en todas las instituciones educativas de la comunidad a fin de que la mayoría pudiera acompañar a los jóvenes hasta su última morada.
Al lugar también concurrieron decenas de estudiantes de la Normal Superior de Tehuacán, así como catedráticos que impartieron clases a los hoy occisos, mismos que se turnaron para participar en las guardias de honor que se montaron en torno a los ataúdes.
Con el título de “graduado” el sacerdote llamó a cada uno de los jóvenes fallecidos haciendo de ese el momento más emotivo y sensible para los participantes de la eucaristía, que expresaron su desolación con un prolongado aplauso.
Durante la homilía el párroco, Anastasio Hidalgo, pidió a las familias y a los amigos de los jóvenes no buscar culpables del trágico accidente sino buscar la paz tan necesaria cuando se enfrenta una pérdida como la que ellos sufren.
Refirió como un dato lamentable el sobre cupo con el que viajaba el taxi número 54 de la ruta Chilac, cuyo conductor, Israel Zacateco Alba, originario de Coxcatlán, también pereció.
De igual modo exhortó a todos a elevar sus oraciones para que las dos únicas sobrevivientes del accidente, entre ellas, Rosa Dolores Lezama Palacios, vecina también de ésta población, logren salvar la vida.
Hubo diferentes modos de hacer patente la presencia de ya los fallecidos, algunos portaron playeras con la imagen de su familiar muerto, o bien colocando las fotografías de sus difuntos en el féretro, mismas que también pusieron en la tumba, tras colocarlos en su sepultura, en el panteón municipal.