El argumento frecuente de algunos seudocientíficos consiste en decir que la naturaleza se comporta con tal orden que no es posible que se haya dado por casualidad, que debe haber una inteligencia “superior” detrás de todo esto. Hay muchas cosas que decir al respecto pero nos limitaremos a puntualizar una de ellas. La casualidad es un concepto humano, es una forma que tenemos para caracterizar ciertos elementos que no entendemos de la naturaleza, pero a la naturaleza no le afecta lo que pensemos de ella, nosotros somos parte de ella. Ciertamente decir que debe haber una inteligencia superior es una visión cargada de antropocentrismo. Es igual a cuando los monjes de la edad media defendían la idea de Ptolomeo de que la tierra era el centro del universo, pues no era posible que siendo creaciones de dios no fuéramos tan importantes. Los creacionistas piensan que como nosotros tenemos inteligencia y apenas podemos comprender algunos fenómenos de la naturaleza, si aparecen cosas que aun no entendemos estas deberían ser creaciones de una inteligencia superior. A lo largo de la historia el antropocentrismo demostró ser tan dañino para la ciencia como la inquisición misma.
Es cada vez más común observar este tipo de discusiones y propuestas anti científicas, algunas han terminado por ser religiones establecidas. Pero hay razones de tipo social por las que surgen estos fenómenos, la ciencia no esta desligada de la sociedad en la que se desenvuelve, al ser un producto social casi siempre se encuentra parcialmente o totalmente controlada por intereses, por eso no es raro que ahora muchos piensen que la tecnología es el único fin de la ciencia, como dicen muchos empresarios, o que algunos científicos crean que se dedican a la ciencia por la ciencia misma solamente. La ciencia no es un asunto que se encuentre aislado de todo lo demás y a veces inconscientemente los científicos se dedican a ella con una ideología detrás incongruente con su practica.
Pero ¿porqué razón muchos científicos pueden hacer ciencia y al mismo tiempo profesar ideologías anti científicas? La respuesta no es simple pero podemos decir que de cierta manera el entorno social termina por vencer las mentes de muchos científicos cuando se trata de aplicar ideas a la vida cotidiana sin poder establecer esa forma de pensar como parte de su vida. Como nuestro conocimiento está regulado por la naturaleza misma al confirmar o rechazar nuestras hipótesis sobre ella es completamente natural que la investigación científica modifique nuestras creencias, pero muchas veces sucede al revés, las creencias se vuelven una especie de barrera que no nos permite asumir con crítica lo que nos rodea y por eso la visión científica del mundo no termina por trascender culturalmente.
Tener creencias, aun de carácter religioso, no impide hacer ciencia, es muy conocido el hecho de que Isaac Newton (1643–1727) formuló sus leyes del movimiento y la ley de la gravitación universal con la creencia de que el espacio y el tiempo eran absolutos pues eso correspondía, según el, a la imagen de dios. Fue hasta 1905 cuando Albert Einstein(1879–1955) demostró con su teoría especial de la relatividad que eso no era verdad, el tiempo y el espacio no son absolutos. Asimismo, Einstein dijo la famosa frase “Dios no juega a los dados” cuando criticaba a la mecánica cuántica, asumiendo de antemano la existencia de dios. Pero nadie niega el valor científico de la teoría de Newton, todavía la seguimos usando para resolver problemas de la vida cotidiana y no podría entenderse la física actual sin la relatividad especial de Einstein. Lo que trascendió de estos científicos no fueron sus creencias sino sus teorías científicas. El problema no es tener creencias sino que pensemos que podemos hacer ciencia a través de ellas.
Hay una gran diferencia entre la imaginación científica y las creencias, pues mientras la primera es una importante fuente de nuevos conceptos y las creencias son formas de pensamiento rígidas que parten de una verdad absoluta e inamovible. Las creencias son formas estáticas de pensamiento sin capacidad de creación mientras que las ideas de la ciencia son cosas en constante cambio y por lo mismo creadoras por naturaleza.
La naturaleza de la ciencia y el papel que juega en la existencia del ser humano siempre ha sido un tema muy controversial, pero a lo largo de la historia se ha demostrado que el reprimir el pensamiento científico o pretender suplantarlo con esquemas rígidos ha llevado a la humanidad a vivir sus periodos mas oscuros y de grandes retrocesos. A veces parece que los enemigos de la razón están ganado terreno, pues hay muchos intereses en juego y es una responsabilidad de todos, pero más de los científicos, la defensa de esa gran tarea humana llamada ciencia. Y con los actuales problemas ecológicos, sociales, económicos, etc, en esta lucha puede que nos estemos jugando nuestra propia supervivencia.