Tras una larga investigación histórica de casi un lustro, por fin la tarde de ayer se proyectó la película Arráncame la vida, basada en la obra homónima de Ángeles Mastretta, en los cinemas de Puebla. Con un glamour al estilo hollywoodense, tuvo lugar la primera exhibición de la cinta fuera de la ciudad de México, a la que acudieron Ana Claudia Talancón (Catalina Guzmán), José María de Tavira (Carlos Vives), el director Roberto Sneider y la autora del libro, ante unos 500 cinéfilos que se dieron cita en el centro comercial Angelópolis.
Previamente, los dos actores y el director dieron una rueda de prensa a los medios locales, que preguntaron desde si les gusta el mole hasta si esperan ganarse el Oscar o el Goya, y si la adaptación de la novela fue objetiva; hasta les pidieron saludos para una televisora por internet.
Sneider resumió que lo interesante de la cinta “fue plasmar mi visión de la obra, siendo muy fiel a la novela de Mastretta, que es muy divertida y gozosa. Sé que el cine y la literatura son medios distintos… y la verdad –reveló– a mí me gustó más el libro, pero Ángeles dice que está mejor la cinta”, rió.
A la pregunta de La Jornada de Oriente sobre qué retos implica filmar la cinta más cara en la historia del cine en México y si pretende recuperar la inversión, el director contestó: “No tengo idea si es la película más cara en el país (6.5 millones de dólares); sin embargo, es un presupuesto muy generoso, pero tampoco es una cantidad exorbitante. Lo que sí sé es que los valores de producción que hay en la película son muy superiores al presupuesto que tuvimos, gracias a la entrega de la gente poblana, muchos convocados por la ‘película de Ángeles’”.
“El gobierno de Puebla nos ayudó muchísimo (10 millones de pesos), además de los grandes autores que se sumaron a realizar papeles chiquitos, algunos de manera solidaria y sin cobrar, porque la cinta inspiró a la gente”.
–Para nadie es un secreto que la historia trata del cacique poblano Maximino Ávila Camacho, de infausto recuerdo, ¿cuál es el reto de ustedes cómo protagonistas, sabiendo que todavía vive gente que aún padece y tiene memoria de esos muertos? Y, Ana Claudia, parecerá una pregunta un poco frívola, pero la mujer poblana tiene mala fama, ¿tu personaje es una manera de reivindicarla?
–(Ana Claudia): Puedo decir que sí, totalmente reivindicó a las poblanas y no sólo a las de acá, sino también a todas las mujeres del mundo.
–(Sneider): Yo creo que este personaje sí tiene un poco de los rasgos de Maximino, pero Ángeles ha dicho que no es Ávila Camacho. Es una conjunción de muchos hombres de la época post–revolucionaria de México, que también se aplica a otros estados de la República. Pero sí nos representa un reto enorme, y obviamente la idea es darle eco a cosas que han sobrevivido de este tipo de comportamiento, y es una responsabilidad muy grande que asumimos con gusto.