“Si las paredes hablaran...”. Ésta lo hace, como muchas en nuestra ciudad. Ahí, en la 10 Oriente, entre la 4 y 6 Norte, un pedazo de cemento susurra “tolerancia”. Desde hace cerca de un año, el negocio Merkamuebles, propietario de este espacio, determinó poner un letrero que reza “Área de graffiti”.
Aproximadamente cada mes, las imágenes sobre esta pared se transforman ante los ojos de los peatones. Un mes o lo que tarde en llegar el siguiente grupo de grafiteros con una propuesta interesante, relatan Laura López y Víctor Manuel Silva, empleados de la mueblería. Hace una semana, un insecto, una creación marciana y otro rostro soñador invitaban a la gente a bailar y gozar con la combinación de colores que salió de las latas de aerosol. “Baila, nena”, decía el Dj.
Hoy, encima de ese baile irreal, el peatón puede ver a una joven de cabellos azules engendrada en Tehuacán, quien tranquilamente escucha música junto a otro mural de un artista de esa misma ciudad y aquél otro de autoría poblana.
En alguna ocasión, relata Víctor Manuel, la obra en turno fue la cara de Jaime Maussan, “el de los ovnis”. Pero ya sean terrícolas o extraterrestres, la pared está a disposición de todo aquel que quiera expresarse a través del arte urbano.