Académicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional han cuestionado la reforma de la educación básica que ha emprendido la SEP, la cual se basa en mucho en las propuestas del SNTE, cuya orientación pedagógica descansa en intereses político–sindicales.
La participación del sindicato magisterial en la reforma educativa que propone el gobierno federal no está justificada y será un factor para que ésta fracase. El SNTE es una organización que en los últimos años ha demostrado que a su dirigencia lo único que le interesa es acumular poder político y económico, y no ha hecho nada para contribuir al mejoramiento del sistema de enseñanza pública.
Sería un error negarle la participación al sindicato en un proyecto de reforma educativa, pero debe ser la SEP la que tome decisiones para eliminar los vicios que impiden el buen funcionamiento del sistema de enseñanza, y las propuestas tienen que emanar de especialistas en pedagogía que planteen metas de largo plazo. El SNTE no debería tener el papel protagónico y excesivo que se le ha dado.
Tal parece que el gobierno de Felipe Calderón lo que busca, ante todo, es seguirle dando cotos de poder al SNTE –la cual es una organización que jugó un papel fundamental para que el PAN pudiera ganar los comicios presidenciales de 2006– en lugar de conseguir una verdadera reforma educativa.
Es claro que a los gobiernos del PAN no les ha interesado mejorar la educación pública y una muestra de ello es que sus propuestas en este tema, tanto en el anterior como en el actual sexenio, se reduce en darle más poder a una agrupación políticasindical, marginando la posibilidad de que se cuente con mejores maestros, programas de enseñanza y condiciones laborales para los docentes.