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Jueves, 4 de septiembre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla -
 
 

 CUITLATLÁN 

Llega Necoechea a la CDH y despiden a Germán Molina

 
Fermín Alejandro García

Una muestra de que Maritza Marcia Bullen Navarro no tiene una brújula para sacar adelante a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla (CDH), es que ayer decidió cortarle la cabeza al primer visitador del organismo, Germán Molina Carillo, a quien le pidió su renuncia, y en su lugar intentará poner al ex presidente del Instituto Estatal Electoral (IEE), Alejandro Necoechea Gómez.

Ahí no termina todo, en la segunda visitaduría de la CDH se pretende colocar a Aída Guevara Guevara, una abogada que pertenece al grupo político del anterior presidente del organismo, José Manuel Cándido Flores Mendoza, quien ha sido el directivo que más dañó la credibilidad de la comisión.

De todos los movimientos que pretende hacer Marcia Bullen, desde luego el más cuestionable es el de Alejandro Necoechea, un hombre que al frente del IEE libró muchas dificultades y que siempre salió adelante, que tiene fama de ser buen litigante, pero que es un ignorante en el tema de la defensa de los derechos humanos.

La experiencia de Necoechea se reduce a que fue apadrinado por la familia de abogados Lazcano –razón por la cual siempre está involucrado en los intereses de ese clan–, luego se convirtió en presidente de la Asociación de Abogados de Puebla, cuyo principal mérito es que apoyó la campaña electoral de Melquiades Morales Flores cuando era candidato del PRI en el año 2001 y luego, como premio a este respaldo fue nombrado presidente del IEE.

Su posible nombramiento, que tal vez se produzca este día, no obedece a una decisión que se haya tomado en el Poder Ejecutivo estatal, pues Necoechea es identificado con el grupo político de Melquiades Morales Flores y por esa razón, la llamada “burbuja marinista” lo ha tenido en la banca en los dos últimos años, luego de que dejó el IEE, en donde ha habido una purga contra quienes fueron sus colaboradores.

La llegada de Necoechea a la CDH es un intento de Marcia Bullen de contar con un equipo que se identifique con ella y le ayude a dirigir el organismo. Aunque también se rumora que el ex presidente del IEE fue una recomendación de Humberto Rosales Bretón, quien es magistrado del Tribunal Superior de Justicia, quien guarda una relación cercana por igual con el ex presidente del Instituto Estatal Electoral y con la ombudsman.

El nombramiento de Necoechea es cuestionable por dos aspectos. El primero porque su llegada demuestra que Bullen Navarro no tiene claridad en el manejo del tema de los derechos humanos y una muestra de ello, es que nombra a alguien que no cumple con el perfil requerido, pese a que la ley de la CDH exige que para esa posición llegue alguien que demuestra experiencia en la materia.  Y en segundo lugar, es que el nombramiento del nuevo visitador se hace cometiendo una serie de arbitrariedades de orden laboral.

El primer visitador de la CDH, Germán Molina Carrillo, es un hombre que se ha distinguido por su preparación académica y su valentía, ya que es alguien que sí se involucra en la defensa de los derechos humanos, una labor que se ha vuelto peligrosa en el México violento que hoy vivimos. Esas virtudes no las vio Marcia Bullen por los intereses políticos que la respaldaron para llegar al cargo que ostenta.

Molina por el cambio de presidente de la CDH difirió sus vacaciones, mismas que oficialmente iniciaron este miércoles y concluirán el 18 de septiembre. Pese a que la presidente de la comisión sabía de ello, ayer le requirió al primer visitador que le presentara su renuncia, sin argumentarle las razones de orden laboral, establecidas en la legislación en la materia, para demandar su dimisión.

El funcionario agraviado no presentó su renuncia y no hará nada hasta que regrese de vacaciones. Es una prestación que tiene cualquier trabajador.

Si Marcia Bullen no respeta esa condición y antes del 18 de septiembre da posesión a Necoechea o ha cualquier otra persona que ocupe la primera visitaduría, violará una garantía laboral y demostrara que será igual que su antecesor que no respetaba los derechos humanos de los trabajadores de la CDH.

Sería inaceptable que la ombudsman entrara a la fuerza a la oficina de Molina, que no se hiciera un proceso de entregarecepción de la primera visitaduría sin la presencia de quien todavía es el titular del área y el cambio de funcionarios, se hiciera sin seguir las normas mínimas de civilidad, de respeto a las normas laborales.

En esa visitaduría actualmente se encuentran los asuntos más delicados de la CDH, ya que ahí se turnó la investigación de la agresión sufrida por el diputado del PT, José Manuel Pérez Vega, así como del periodista Julio Martínez Rivera, quien sufrió golpes por parte de funcionarios del municipio de Puebla.

Hasta ahora la CDH poco ha avanzado en el tema de Pérez Vega, quien ya advirtió que si antes del 15 de noviembre este organismo no emite una recomendación, entonces llevará su queja a la Comisión Nacional de Derechos Humanos. El lento camino de las investigaciones parece ser más por el poco interés de Marcia Bullen que por la intervención de la primera visitaduría.

El caso de la agresión sufrida por Pérez Vega se ha definido que es la prueba de fuego de la ombudsman, pues con este caso se demostrará si la encargada de la CDH realmente tiene la voluntad de investigar y denunciar verdaderos casos de violaciones a los derechos humanos.

Hasta ahora, no se le ve ánimo de ir al fondo de este caso.

Y mucho menos si cambia al primer visitador.

Sobre todo porque la segunda visitaduría, que está a cargo de Jorge Ismael Pérez Garrido, desde hace un mes no cuenta con su titular, quien primero se fue de vacaciones y luego se incapacitó. Es decir, Bullen parece que no le interese que de pronto las dos principales áreas de trabajo de la Comisión de Derechos Humanos se queden paralizadas.

 
 
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