“Detrás de este intento de privatización está el interés de una minoría por apropiarse de los beneficios del petróleo. A ellos no les importa el destino del país, ni mucho menos el sufrimiento del pueblo. Están enfermos de codicia: son insaciables. Si fueran responsables estarían pensando que es tiempo de rectificar y aplicar una nueva política económica, más justa y más humanitaria. Pero no, al contrario, quieren seguir despojando al pueblo de su patrimonio y de su porvenir. No son capaces de entender y aceptar que si se privatiza la industria petrolera habrá más pobreza y desempleo, pero también más frustración, inseguridad y violencia. Por eso sostengo que si ellos no actúan con responsabilidad, a nosotros nos toca evitar que se consuma este despojo al pueblo y a la nación. Vamos a luchar para vivir en un país con alegría y bienestar para todos, incluidas las nuevas generaciones, queremos vivir en un país libre de miedos y temores.
“Ayer precisamente hubo una marcha de miles de ciudadanos protestando por la inseguridad y la violencia que impera en el país. Claro que a todos nos preocupa lo que está pasando; sólo que tenemos maneras distintas de analizar y enfrentar el problema. Hay quienes no ven las causas y piensan que todo depende de aplicar medidas coercitivas. Ahí está el caso de Calderón, quien, después de cometer el grave error de pegar, a lo tonto, un palazo al avispero, para tratar de ganar la legitimidad que no obtuvo en las elecciones, ahora que se desató la inseguridad y la violencia, lo único que se le ocurre es seguir amenazando con el discurso propagandístico de la “mano dura.
“Hace unos días, en una ‘cumbre’ sobre seguridad se limitó a decir que habrá un nuevo modelo policiaco, como si eso bastara para enfrentar un problema que se ha originado por 26 años de estancamiento económico, por mayor desigualdad, por la falta de empleo y educación para los jóvenes, por la impunidad y la corrupción y por el modelo de vida que han venido fomentando las élites a través de los medios de comunicación, donde lo más importante es triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole y donde el dinero siempre se impone sobre la moral y la dignidad del pueblo.
“Aquí reitero: la delincuencia y la convulsión social son producto de la pobreza y de una estructura de clases corrupta que ignora o menosprecia a los pobres. Si en una sociedad hay oportunidades para todos habrá tranquilidad social. Cuando hay mucha gente desempleada, desposeída en lo económico y sin esperanzas, es mayor la tentación de tomar el camino de las conductas antisociales.
“Sin justicia no hay garantía de seguridad, ni de tranquilidad, ni de paz social. La única solución de fondo en el combate a la delincuencia, la más humanitaria, eficaz y probablemente la menos cara, consiste en combatir el desempleo, la pobreza, la impunidad, la corrupción, la desintegración familiar, la pérdida de valores y la ausencia de alternativas.
“Por eso lo primero que tenemos que hacer es evitar la privatización, abierta o disfrazada, de la industria petrolera nacional y seguir luchando hasta rechazar por completo las iniciativas de reformas que presentaron Calderón y el PRI en el Congreso. Esta es la mejor medida preventiva para que no se agrave el problema de la inseguridad y de la violencia en nuestro país. Y no dejar de luchar hasta llevar a cabo una renovación tajante de la vida pública. Nada bueno se logrará mientras se mantenga el régimen de corrupción y privilegios.”
Fragmento del discurso pronunciado por Andrés Manuel López Obrador en el zócalo de México el 31 de agosto de 2008