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Miércoles, 3 de septiembre de 2008
La Jornada de Oriente Puebla Suplementos
 
 
MEDIEROS
desde los comunicadores
 

Somos los únicos…

Ana Lidya Flores

Sábado 30 de agosto. Tarde lluviosa en una Puebla de cielo plomizo. Recuerdo que W Radio (900 AM) anunció cobertura especial de la marcha “Iluminemos México”. 19 horas. Tiempo de encender la radio del automóvil. Conducen el programa especial Carlos Puig y Enrique Hernández Alcázar y reportean todos los periodistas que día a día trabajan para la estación que hace siete meses despidió a Carmen Aristegui.

Fernando Rivera Calderón señala que la marcha casi no dejó basura, a diferencia de otras muchas que le ha tocado reportear. Puig y Hernández Alcázar comentan que muchos analistas intentarán minimizar una “verdadera movilización ciudadana”, o bien, que la guerra de cifras en torno al número de asistentes se registrará en los periódicos del día siguiente. Se intercalan cápsulas con testimonios de mexicanos que han padecido algún intento de secuestro. Cuando se agotan los relatos “desde el lugar de los hechos”, repiten las cápsulas y decido buscar otra opción.

Cambio a FM y sintonizo 105.1, la frecuencia que difunde los contenidos de Grupo Imagen. El locutor a cargo es Jorge Fernández y su discurso es increíble: “Somos los únicos que estamos llevando a cabo una transmisión especial de la marcha Iluminemos México…”. Sólo atino a mover la cabeza porque me da mucha pena ajena cuando un periodista se pone en evidencia, de tan fea manera, ante su audiencia. ¿Nadie hará monitoreo para la estación que se jacta de poner a México en la misma sintonía? ¿No habrá algún prestador de servicio social o de prácticas profesionales que sacara al especialista de su equívoco? ¿No hay un productor a cargo que le diga que en otra radio (la W) estaban haciendo exactamente lo mismo? ¿No revisaron las coberturas de los periódicos digitales que desplegaron a sus reporteros para atender este acontecimiento?

Creo que no. La reflexión a la que me llevó Jorge Fernández es que al igual que él, que se creyó el único radiero cubriendo la marcha, muchos ciudadanos creyeron ser los únicos que han tomado las calles para manifestar su inconformidad. Contaron con la intensa difusión de las empresas mediáticas interesadas en apoyar esta marcha. ¿Y los que se manifiestan por los presos de Atenco? ¿Y por la reforma energética? ¿Y por detener la guerra de baja intensidad contra las comunidades en Chiapas? ¿Y contra Ulises Ruiz? ¿Y por la situación magisterial? Perdón... Se me olvida que no todas las marchas son carismáticas y que la capacidad telegénica o radiofónica se define con base en los intereses de los concesionarios de radio y televisión.

 
 

La nueva ley de medios se necesita con urgencia

Claudia Magallanes Blanco con información de Genaro Bautista

El tema de la reforma a la ley de medios de comunicación en nuestro país sigue siendo urgente. A pesar de que una parte de la población no sienta que una reforma legal en materia de medios sea algo que afecte su vida cotidiana es necesario recordar que como ciudadanos tenemos el derecho a la información y a la comunicación, y sobre todo que debemos ejercerlo.

Comunidades indígenas de México han ejercido este derecho a pesar de que no se ha definido una regulación legal que les otorgue el derecho a tener sus propios medios de comunicación. Lamentablemente este vacío legal ha dado pie a una serie de acciones violentas de parte de autoridades estatales y federales en contra de comunicadores indígenas. El caso más reciente es el de La Rabiosa 103.5FM, radio comunitaria indígena del Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos (CACTUS) ubicada en el territorio Mixteco de Huajuapan de León, en Oaxaca.

El pasado viernes 29 de agosto funcionarios de la Comisión Federal de Telecomunicaciones y de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes con el apoyo de miembros de la Policía Federal Preventiva y policías estatales y de tránsito local confiscaron el equipo de transmisión de la radio, la cual se encontraba realizando transmisiones de prueba. Según el reporte de Genaro Bautista, los oficiales dijeron ejecutar una orden con base en la Ley Federal de Telecomunicaciones ya que los comunicadores estaban cometiendo un delito federal. Adicionalmente los funcionarios intimidaron a los integrantes de La Rabiosa indicando que en caso de poner resistencia pedirían apoyo del Ministerio Público Federal para proceder al arresto del personal.

En fechas anteriores comunicadores indígenas solicitaron una tregua al comisionado nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indios, Luis H. Álvarez así como al diputado federal Marcos Matías Alonso, presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas, pidiendo el alto a los hostigamientos y al cierre de radios libres y comunitarias hasta que se defina una nueva legislación que garantice el derecho de los pueblos indios a contar con sus propios medios de comunicación.

Es necesario que los presidentes de las Comisiones de Asuntos Indígenas de la Cámara de Diputados y de Senadores, Marcos Matías Alonso y Andrés Galván, respectivamente, actúen en consecuencia y asuman su responsabilidad con los pueblos indígenas en la modificación consciente y responsable de la ley de medios, de forma tal que garantice su derecho a la comunicación y a la información, les permita tener medios propios que fortalezcan su lengua e identidad mediante contenidos educativos y comunitarios que sean relevantes para las realidades de cada comunidad.

 
 

Inseguridad y paranoia en la red

Gabriela Pinto Márquez

El tema de la inseguridad está en boca de todos. También en las bandejas de correo electrónico y alude directamente al tema de dos aplicaciones con enorme éxito entre jóvenes y otros no tanto: Hi 5 y Facebook, cuyo uso se ha convertido en casi una necesidad en ciertos sectores.

Apenas la semana pasada Milenio publicó que estas dos comunidades virtuales, también conocidas como redes sociales ahora están empezando a ser explotadas por los secuestradores, ya que las personas inscritas proporcionan datos sobre los que se pueden hacer inferencias sobre el nivel socioeconómico, los hábitos de consumo, los lugares visitados y más información que algunas bandas de secuestradores usan para ubicar y planear los raptos de las víctimas.

El caso más comentado fue el de Fernando Martí, que según el mismo diario, en su versión en línea del 25 de agosto en la nota “Red virtual, banco de datos para plagiarios”, menciona que la información del chico estaba al alcance de cualquier persona que tuviera acceso a una computadora con internet. La cuenta mostraba fotos de sus viajes e información sobre la escuela a la que asistía y otros datos que según los expertos de seguridad consultados por Milenio fueron de suma importancia para su secuestro y su asesinato.

También hace algunos días recibí un correo electrónico con un tono un tanto paranoico que advertía el riesgo de publicar fotografías e información en cualquiera de este tipo de sitios ya que ahora “hasta por cinco mil pesos te secuestran”, lo cual me pareció exagerado, ya que sólo hay que tener ciertos cuidados de configuración de las cuentas con respecto a lo que queremos mostrar y sobre todo, quién puede tener acceso a nuestra información.

Al respecto pienso que hemos sido descuidados con todas las posibilidades que nos ofrece el uso de la tecnología, específicamente en el caso de la internet. La reglamentación de publicación de contenidos es prácticamente inexistente y esta herramienta es ya un arma de dos filos. Mientras por un lado es propicia para comunicarse con personas a gran distancia o usarla como una plataforma para la educación, por otro lado representa un riesgo para la privacidad, un gran basurero informativo en potencia y un trampolín de contenidos banales.

 
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