Sirva este conducto para solicitarles tengan a bien derogar el cambio y regresar a la forma original en que el presidente de la República presenta su informe sobre el estado que guardan las cosas de la Nación.
Queremos el formato en el que los diputados fijaban su posición, salía un grupo a recibir al presidente, luego éste hacía uso de la tribuna para echarse un rollo, mientras todo el gabinete y los invitados especiales le escuchaban y aplaudían.
Ese modelo permitía recibir a una gran cantidad de visitantes entre ellos presidentes, primeros o primeras ministras, príncipes o reyes de la realeza europea, lo que servía para saber que había algo después de México.
Con la reforma, ya no aguantamos la tortura sin contacto, todos los días del año en los medios de comunicación –televisión, radio, periódicos, revistas y pasquines– aparecen los logros de la administración.
Pero el señor presidente no se conforma con eso y ahora ha decidido hacer un informe virtual y desde la semana pasada todas las noches debemos escuchar una versión chiquita de la Hora Nacional.
En el transcurso de los próximos días, 40 millones de mexicanos serán afortunados al recibir una carta enviada por el titular del Ejecutivo federal en la que nos reitera lo que ya hemos visto y oído en estas horas de golpeteo mediático.
Estamos seguros que de regresar al modelo anterior, los gastos también se reducirán, de ahí que en la próxima sesión, sirva cualquiera de los diputados o senadores hacer suya esta iniciativa.
Los felicitaremos sin reclamar derechos de autor.