En Puebla y por lo menos seis municipios, el desabasto en medicamentos y otros insumos en hospitales y clínicas de la Secretaría de Salud (Ssa) está lejos de ser resuelto, pues en algunos de estos lugares faltan fármacos hasta en un 70 por ciento. En Tepexi de Rodríguez la escasez de material de curación es del 95 por ciento y quedan pocas vacunas para recién nacidos. En San Pedro Cholula sólo se tiene 30 camas, cuando la demanda exige que por lo menos sean 60 de éstas.
En el centro de salud de San Andrés Cholula la vacuna BCG, que previene la tuberculosis y se pone a recién nacidos, de plano ya se agotó desde hace seis meses, sin que se sepa cuándo volverá a ser resurtida por la Ssa. A las madres de los niños que nacen ya ni siquiera se les menciona que debe de tener esa protección.
Roberto Morales, quien renunció la semana pasada a la Ssa, en agosto de este año, ante las constantes denuncias de que faltan fármacos en hospitales, prometió que el problema sería resuelto a finales de agosto y principios de septiembre de este año. Responsabilizó a la Secretaría de Finanzas de retrasar la liberación de las partidas destinadas a la compra de fármacos.
De acuerdo con un recorrido que hizo esta reportera junto con los corresponsales de este diario en Tehuacán y Atlixco, a hospitales y centros de salud de los municipios de San Andrés y San Pedro Cholula, Puebla, Tehuacán y Atlixco, se constató que no se resolvió el problema de desabasto tal, como lo anunció el todavía funcionario Roberto Morales.
En entrevista, José Manuel Galindo Silva, director del Hospital General de San Pedro Cholula, reconoció que hay un desabasto de medicamento como antibióticos, analgésicos y soluciones, así como de material de curación mayor al 40 por ciento.
El funcionario, subrayó que la falta de medicamento no es el único problema que enfrenta el hospital, también tiene deficiencias de equipo médico, de infraestructura y de servicios municipales como agua potable.
Detalló que el nosocomio tiene 30 camas, cuando por lo menos deberían tener 60 para cubrir toda la demanda.
Agregó que también se necesita ampliar el área de urgencias, pues sólo tiene seis camas, tres para pacientes adultos y otras tres para infantes.
Los cirujanos de este mismo hospital se quejan porque en los quirófanos no hay aire acondicionado; el personal administrativo porque no tienen equipo servible, como fotocopiadoras, y los pacientes porque en los baños no hay agua potable.
José Galindo indicó que el hospital fue construido hace 30 años y que ya se envío un plan a la Ssa solicitando más unidades de cuidados intensivos, así como ampliar el área de urgencias, pero hasta el momento, dijo, no se ha dado ninguna solución.
En centro de salud que está a un costado del hospital de San Pedro, la vacuna BCG que se utiliza para prevenir la tuberculosis en los recién nacidos está agotada. En la pared del departamento de inmunología, hay un letrero que dice “No hay vacuna de BCG hasta nuevo aviso”.
Jesús Pérez, director de ese centro de salud, rechazó que la dosis esté extinguida, pero al cuestionarle lo que decía el letrero, se justificó explicando que sí había, pero que no se aplica todos los días.
“La dosis contiene 20 aplicaciones, si solo se usa para un bebé se echa a perder la demás sustancia, entonces por eso lo que hacemos es juntar a 20 niños en un día y vacunarlos a todos para que no se desperdicie”, explicó.
Aparte de las vacunas hacen falta medicamentos de 20 claves
En el municipio de San Andrés Cholula, la vacuna BCG se agotó desde hace seis meses y en el centro de salud les dicen a las madres de familia que no es culpa de ellos, sino del personal del ISSSTE, quien es el responsable de aplicar la dosis.
Andrés Franco Sánchez, médico general del centro de salud, señaló que a la Secretaría de Salud no le corresponde aplicar las vacunas en el municipio de San Andrés, porque de acuerdo con la división geográfica de información básica que hace la dependencia estatal con las instituciones de seguridad social, le corresponde al ISSSTE brindar el servicio de vacunación a los habitantes de este lugar.
“Desde hace seis meses la vacuna BCG está agotada. Supuestamente el personal médico del ISSSTE viene los lunes a vacunar, pero no siempre llegan. Todos los días la gente acude con nosotros para que le apliquemos la dosis, pero no se la podemos suministrar porque le corresponde a ellos”, se excusó.
Por su parte, Felipe Ramírez Fernández, jefe del departamento de Atención Médica Integral del ISSSTE, en entrevista telefónica, reconoció que sí le toca a esta institución aplicar las vacunas en San Andrés Cholula, pero que han tenido complicaciones con la adquisición de la vacuna.
“Hemos tenido problemas con la aplicación de la vacuna porque la Secretaría de Salud federal, que es la que nos suministra las dosis, no nos ha entregado el medicamento oportunamente”, justificó.
Detalló que en el primer trimestre de 2008 la dependencia federal sí envío el medicamento a tiempo, pero que en el bimestre de abril y marzo no recibieron las dosis.
La capital del estado no se queda atrás en deficiencias con instituciones de salud. El Hospital General de Agua Santa, que es el nosocomio público más importante en el estado, sigue teniendo deficiencias a pesar del paro de labores que realizó el personal hace un mes para demandar mejores servicios, equipamiento y aumento de plazas a la Ssa.
A decir de Felipe Lara Chacón, director del Hospital General de la zona sur, el nosocomio requiere una mayor inversión en mantenimiento, personal, compra de medicamentos y equipo.
Aseveró que el problema del edificio es su infraestructura, pues durante sus 15 años de operación sólo recibió “brochazos” y reparaciones superficiales.
En el área de urgencias, las paredes están sucias y las ventanas están llenas de polvo, la pintura se está descascarando en algunas zonas. Algunas sillas están rotas o flojas. Los familiares de los pacientes prefieren llevar sus colchonetas o cartones para sentarse en el piso o en las escaleras.
Centros de salud y hospitales de la jurisdicción sanitaria 10 de Tehuacán están en condiciones similares a los de los municipios de Puebla, San Andrés y San Pedro Cholula.
El Hospital General de aquella ciudad requiere la contratación de 300 médicos y enfermeras para cubrir la demanda de pacientes –sobre todo de los que están afiliados al Seguro Popular– y la adquisición de 100 camas. También, materiales de curación y soluciones que no han sido surtidos desde abril.
El jefe de la jurisdicción sanitaria, Alejandro Jiménez Espinosa, informó que se tiene un proyecto para descentralizar los servicios en unidades de salud en las diferentes juntas auxiliares del municipio para que no tengan que acudir al único centro de salud que hay y que fue construido hace 50 años.
En tanto, el Hospital Integral de Vicente Guerrero y de Zoquitlán tienen un desabasto en medicamentos entre 20 y 60 por ciento, respectivamente.
En el nosocomio de Vicente Guerrero el equipo de quirófano es deficiente, el edificio tiene fallas en su estructura, hay goteras en casi todas las salas, y en tiempo de lluvias se inunda.
Falta personal médico especializado, pero las autoridades sanitarias argumentan que la escasez de especialistas se debe a que los médicos no quieren ir a trabajar a zonas lejanas a las urbes.
También hay quejas de que el personal llega a laborar sólo unas horas y que los pasantes son quienes hacen guardia durante la noche y los fines de semana.
Por su parte, personal médico del Hospital de Zoquitlán informó que en este nosocomio hay equipos deficientes para estudios como ultrasonidos y faltan medicinas.
La jurisdicción sanitaria nueve de Tepexi de Rodríguez sólo dispone de 100 vacunas para bebés, cuando en promedio nacen tres cada día.
Los fármacos permanecen en el almacén porque no hay gasolina para los 50 vehículos que se distribuyen en los centros de salud.
La falta de material de curación ha obligado a los pacientes a comprar sus propias jeringas, vendas y gasas, porque en el almacén el déficit del material es de 95 por ciento.
En el municipio de Atlixco, que pertenece a la jurisdicción sanitaria número 5 de Huejotzingo, las autoridades sanitarias afirmaron que en este lugar hay abasto de medicamentos, pero que las enfermedades crónico–degenerativas han aumentado los índices de mortalidad. Entre 2006 y 2007 hubo 400 muertos por diabetes melltius.