Miembros de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre llevaron a cabo un “cordón humano” desde el Paseo Bravo hacia Casa Aguayo para poder manifestarse en contra del gobierno federal y su intento por privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex), así como pedir a las autoridades que no realicen operaciones de decomiso de mercancías en el mercado Hidalgo de la ciudad de Puebla.
Con motivo del segundo informe de gobierno del presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, se llevaron a cabo diversas manifestaciones en el estado para tratar temas como la educación, la carestía y la privatización de Pemex. En la capital, luego de que un grupo de maestros salió del Paseo Bravo rumbo al Congreso local, otra manifestación se dio cita en el reloj del gallito: los miembros de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre.
Acostumbrados a marchar, los simpatizantes de esta agrupación desobedecían las instrucciones de los organizadores, quienes les pedían que formaran un “cordón humano” para sumarse a los otros manifestantes que estaban colocados en diferentes cuadras rumbo a Casa Aguayo. Pese a la desorganización, en algunos lugares como frente al Palacio Municipal, los vendedores ambulantes cumplieron con las indicaciones.
En esta ocasión los miembros de la 28 de Octubre evitaron cerrar las calles del centro de la ciudad y se limitaron a pararse en las banquetas con cartulinas que tenían leyendas en contra de la reforma energética, mientras los semáforos estaban en rojo, aprovecharon para desplegar las pancartas, repartir volantes y pedir el apoyo de la ciudadanía. No se olvidaron de gritar consignas como: “La globalización es pura represión”; “Felipe Calderón decía que todo cambiaría, mentira, mentira, la misma porquería”; “este puño va a tirar la reforma estructural”.
El representante del movimiento, Alberto Hernández, destacó que esta fecha representa una buena oportunidad para que los comerciantes de la agrupación expresen su repudio a la privatización de Pemex, exijan el cese a la represión y la libertad de los presos políticos, así como el rechazo a los operativos policíacos en contra del comercio popular, particularmente en el mercado Miguel Hidalgo.
Con música a todo volumen, los camiones que iban al frente de los grupos de la 28 de Octubre se dirigieron a Casa Aguayo, donde un pequeño contingente también expresó a gritos su inconformidad por el intento de Calderón de privatizar la paraestatal.