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Martes, 2 de septiembre de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

Cohetes, campanas, luces y tradición en la procesión de los faroles en San Pedro Cholula

 

La ruta de los faroles / Foto John O’Leary
Alonso Fragua

Es más de la 1 de la mañana del 1 de septiembre y la Santísima Virgen de los Remedios de San Pedro Cholula es coronada siendo madrina Liliana López Cuanal, del barrio de San Pablo Tecamac. Unos minutos antes, los cientos de feligreses entonaban las mañanitas especialmente compuestas para esta evocación de la virgen María que “durante tres siglos ha sido para sus hijos de Cholula la hermosísima estrella de los mares en las tempestades y borrascas que han combatido siempre a este lugar”.

Despierta Madre querida / al son dulce del cantar / de tus hijos que te aman / y te quieren saludar. / Ya en el cielo de Cholula / se difunde dulce luz / que ilumina suavemente / del campanario la cruz. / Ya los pajaritos forman / su concierto encantador / de gorjeos y de trinos / bendiciendo a su creador...

Las campanas y los cohetones resonaban en medio del murmullo de la noche anterior. Los 10 barrios de la ciudad tomaban sus posiciones en la procesión a las afueras del convento de San Gabriel, iluminada por la luz azul, naranja, roja y verde de los cientos de faroles de madera y metal que llevaban los fieles. Al frente, la imagen de San Miguel guiaba a los 10 barrios del lugar, cada uno con su santo sobre los hombros de un grupo de jóvenes y jovencitas. Cada uno con su porra, su provisión de cohetones de más de 12 docenas y su banda musical. Cumbia, pasodoble, marcha de guerra. No importa. Lo importante es acompañar el paso de la gente y a la virgen hasta su destino final.

...ya la histórica pirámide / donde tu capilla está / parece un ramo de flores / de estación primaveral. / Oh Virgen de los Remedios / tres centurias hace ya / que eres de Cholula el faro / que le impide naufragar. / Madre tierna y cariñosa / escogiste este lugar / derramando en él tus dones / con afecto maternal...

Siete, ocho y nueve barrios antecedían al carro donde descansaba la vitrina con la imagen de la virgen. Muy cerca de ésta, la madrina Liliana, con su vestido blanquísimo, su corona y una capa de un rojo intenso. Y sobre sus manos, un cojín donde descansaba la corona de María.

“Liliana es mi sobrina”, decía don Elías López orgulloso mientas seguía al carro a pie, esquivando gente y saltando charcos. “Cuando baja la virgen al barrio juegan tres muchachas. La que gana es la que corona a la virgen en San Pablo. Nadie la selecciona: trabaja; es por dinero. La que junte más dinero es la que gana y ese dinero lo emplean para mejorar el templo”.

...estrellas de nuestra almas / de existencia en el mar / nuestro amparo en las borrascas / que tenemos que pasar. / Cuánto cuánto te debemos / qué bien has cumplido tú / el papel de madre nuestra / y de madre de Jesús. / Remedio de nuestros males / es tu nombre encantador / y en verdad que los has cumplido / madre santa del Señor...

Detrás de Liliana y la virgen, la figura de San Pablo apóstol resguardaba el camino de María. Eventualmente, la procesión se detenía para que los custodios de las figuras descansaran y tomaran aire para poder continuar el camino. Una parada técnica en la tiendita de la esquina y a seguir la procesión.

Originario del mismo barrio de San Pablo, don Elías tiene la experiencia de haber sido mayordomo de la virgen hace 20 años. “Nadie escoge al mayordomo. Él lo pide solito. A la gente le nace el pedir el cargo y lo hacen en la fiesta de año nuevo. A cada barrio le toca el mayordomo del santuario cada 10 años y ahorita ya hay lista de espera hasta el año 2015”.

...con razón te amamos tanto / con afecto sin igual / oh madre madre amorosa / tus hijos aquí están. / Te trajimos nuestros niños / para que besitos te den / y como son inocentes / tú los besarás también. / Nuestros jóvenes se acercan / porque te van a ofrendar / la flor de sus ilusiones / que dejarán en el altar...

Hasta atrás, fray Eloy Morales, religioso franciscano desde hace 10 años, observaba esta tradición cholulteca por primera vez. Él es originario del Distrito Federal y llegó a la ciudad milenaria hace solamente seis meses. Antes de esta festividad había conocido únicamente el lunes después de Pentecostés, en el mes de mayo, cuando la virgen bajó a su convento durante la fiesta de los floricultores.

“Allá en el Distrito Federal, por lo mismo que es ciudad (sic), las fiestas no tienen tanto folklor como aquí. Es un ambiente muy diferente. Éste un lugar donde sobremanera valoran sus tradiciones. Por ejemplo, la manera en que los barrios se ordenan es algo que respetan mucho”. Éste fue el segundo año que la imagen de San Francisco de Asís acompañó a la procesión. Y también por segunda ocasión, ocupó el último lugar, detrás de la virgen y San Pablo, pues el orden los barrios no puede ser alterado.

“La orden es la custodia del santuario de los Remedios. Es por ello que es relevante que la imagen de nuestro santo participe en la procesión de los faroles, evento que marca el inicio de las festividades a la virgen”.

...las mujeres con sus penas / se te acercan a llorar / y los hombres fe sincera / de ti vienen a implorar. / La gran orden franciscana / que alma es de tu función / a dejarte aquí han venido / su ferviente corazón...

Antes, la ruta de los faroles recorría los 10 barrios en un tiempo aproximado de cuatro horas. Ahora, la ruta se ha recortado y dura cerca de dos. La actividad comienza cuando, a las 10 de la mañana, la virgen baja de la pirámide al convento y está expuesta todo el día, hasta que la procesión inicia, alrededor de las 9 de la noche. Para la medianoche, los diez barrios deben alcanzar la cumbre de la edificación prehispánica para celebrar la misa católica en el atrio de la iglesia entre las mañanitas, las porras, los aplausos, las campanas repicando y los cohetes que revientan sin cesar.

...abre tus puertas mi madrecita / las puertas de tu mansión / y recibe de tus hijos / la gran felicitación...

Cuando la ceremonia ha concluido, la madrina en turno corona a la virgen expuesta ante la congregación para luego entrar al templo y hacer lo propio con la otra imagen que reposa en allí.

¡Viva, viva. Nuestra Reina / Remedio en todo dolor! / ¡Viva, viva. Nuestra Madre / la dueña de nuestro amor.

Con paso firme, Liliana entraba a la iglesia con la segunda corona entre las manos. Dentro, la rondalla ya la esperaba para musicalizar el momento en que la madrina entrara a la vitrina del altar y se convirtiera, por unos instantes y ante la vista de fotógrafos, camarógrafos, devotos y curiosos, en una imagen más junto a María, en una muñeca en aquel aparador en la punta de la iglesia de Cholula.

 
 
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