El organizador del festival Live 8, Bob Geldof, logró lo inimaginable: convenció a Pink Floyd para que se volviera a reunir y presentarse en el concierto con fines humanitarios llevado a cabo en el año 2005. Desde entonces el mundo del rock ha estado esperando nuevos materiales de Pink Floyd, aunque ellos aclararon que esa reunión fue un tributo al primer guitarrista, Syd Barret, miembro de la agrupación, porque sabían que sufría de una enfermedad terminal. Syd Barret murió un año después a causa de un cáncer de páncreas. Después de ese concierto se divulgaron rumores sobre la disposición de algunos de los miembros de Pink Floyd para volver a colaborar en conjunto, aunque nunca se logró aterrizar el proyecto.
A finales del año pasado se llevó a cabo otra insólita reunión cuando se juntó Led Zeppelin para dar un toquín en la arena O2 de Londres. El concierto estuvo dedicado a Ahmet Ertegun, la persona responsable de difundir por primera vez a Led Zeppelin a través de su disquera Atlantic. La expectativa y el temor de que esa fuera la última presentación de Led Zeppelin llevó a más de 20 millones de fans a visitar la página dónde se vendían los boletos durante las primeras 24 horas que éstos estuvieron disponibles. La arena O2 sólo tiene una capacidad de 18 mil personas. Se reportó en las noticias que la reventa de estos boletos arrancó en 5 mil libras y al parecer algunos boletos alcanzaron la increíble suma de 150 mil libras. Se congregaron en la audiencia personas famosas y poderosas: desde la realeza europea hasta la familia del rey del rock, Priscilla y Lisa Marie Presley. Una de las razones por las que la banda se sintió cómoda para llevar a cabo el concierto fue que Jason Bonham el hijo del fallecido baterista de Led Zepellin, tomó el lugar de su padre. Durante el concierto Jason tocó la legendaria batería trasparente color dorado que le había pertenecido a John Bonham y nadie puede repetir mejor el estilo del legendario baterista como uno que se crió escuchándolo todos los días de su vida. Después del concierto Robert Plant –el virtuoso vocalista de Led Zeppelin– tenía programada una gira con la cantante de bluegrass Alison Krauss. Otra reunión y más conciertos de la banda no parecían estar contemplados para el futuro. Hubo rumores sobre un concierto en el Madison Square Garden de Nueva York, pero nunca se confirmaron. Jimmy Page se presentó, sin el resto de la banda, con la cantante Leona Lewis durante la clausura de la Olimpiadas en Beijing para interpretar el clásico de Zeppelin Whole Lotta Love. Parecía que el destino de Led Zeppelin sería el mismo que el de Pink Floyd.
Jason Bonham acaba de confirmarle a la estación de radio WCSX que trasmite desde Detroit, que él, junto al guitarrista que inventó lo “heavy” del rock, Jimmy Page, y el bajista intelectual, John Paul Jones, ya se encuentran componiendo y grabando. Él espera que Plant se les pueda unir a mediados de octubre, cuando termina su gira de conciertos con Krauss. Jason Bonham ha renunciado a su puesto como el baterista de Foreigner, lo que muestra su intención de incorporarse a este nuevo proyecto de Led Zeppelin. Todavía no se confirma la participación de Plant –sus conflictos personales con el bajista son legendarios–, y eso podría obstruir a que Led Zeppelin una fuerzas para lanzar un disco con nuevo material. No hay que elevar mucho las expectativas ni emocionarse antes de tiempo por esta reunión de la legendaria banda, ya que para lograr un lanzamiento comercial de la agrupación responsable del himno Stairway to heaven se necesita primero solucionar muchos conflictos burocráticos y legales. “Por el momento todo lo que sé es que tengo el gran placer de palomear con estos dos hombres y empezar a trabajar en material nuevo”, declaró Bonham. Hasta el momento nadie ha confirmado otro concierto de Led Zeppelin.