En el cómputo del tiempo que hacían los romanos, que siguen de alguna forma los eclesiásticos, son idus los días 15 de los meses de marzo, mayo, julio y octubre, así como los días 13 de los demás meses, eran días dedicados a Júpiter al que se veneraba sacrificándole un cordero, precisamente en un idus de marzo del año 44 a.C. fue asesinado César emperador romano, razón por la que se tornó costumbre augurar el idus como un día nefasto, hecho que dio paso a que fuera común el proverbio de mal agüero para los días idus, en especial el del 15 de marzo, que debía ser día de guardar de un político que se precie, día en el que debe cuidarse de sus enemigos ocultos.
Como están los tiempos cualquier día es idus para solapar o masacrar a un político, con mayor razón si este es imposible defenderlo de sus torpes, malas o nulas acciones. Se supo toda la semana en forma de secreto a voces, antes de la luz de los hechos, que el secretario estatal de Salud renunció el pasado 26 de agosto, durante la semana se manejaron tres candidatos, un cirujano, una ginecóloga ajustada familiarmente al sistema de gobierno, proclive al panismo incoherente, nefasto; el mejor candidateado, por el dedo que señala, es un neurólogo.
Salta de inmediato una pregunta ¿por qué no se escoge a un médico con maestría en salud pública?, si se revisa la nómina de esa secretaría, existe un gran número de ellos egresados de la Escuela Nacional de Salud Pública, una de las mejores de América, sentados en la banca de los suplentes, en espera de algo imposible, porque siempre serán elegidos para dirigir los servicios de salud los menos indicados, porque son producto de la “clase política” en el poder, desde donde se entronan por lacayundos los viables y, conste que estoy usando un término solo dedicado a un miembro proclive de la burocracia universitaria, hoy tan personal e inverosímilmente auto ensalzada, que ha olvidado que el halago en voz propia es vituperio.
Por supuesto que los elegidos carecen de visión del concepto de salud comunitaria, por tanto la historia se repetirá, quizá con menos errores en el amasijo monetario, más docilidad, mejor acompañamiento nefasto de encubrimientos estatales, porque el que se va, no pudo, no supo, no quiso hacer, creyendo que su hermano es todo poder en todo tiempo.
Recuerdo al secretario de Salud de Bartlett, un médico que se acomodó en puestos públicos haciendo de lado su preparación, preciado de inteligente, capaz, básicamente un prepotente, cometiendo errores todos los días, en su egolatría, dijo públicamente que la salud pública la aprendería en un día, así pasaron seis años sin saber lo que era aplicar medidas obligadas de su cargo, solo trazando su futuro en la medicina particular de explotación, hoy lograda, con su nombre olvidado por fútil.
Señor nominado, la salud pública se debe ver en un proceso de acción obligada, permanente, como un bien social, ventilar el conjunto de ciencias, ligadas directamente a la sociedad de mayor carencia, entre las que la política sanitaria debe confluir, atender su salud, prevenir la enfermedad, intuir las infecciones que deben evitarse.
Actualmente hay un flujo de población rural al medio urbano por que no tiene expectativas en su medio, donde vive hacinada, sin servicios de agua potable, sin drenaje, sin escuelas, sin trabajo remunerado, rodeados de contaminantes, sin atención médica de ningún nivel, por lo que su obligación debe fundarse en atención básica de primer nivel de salud, procurar trabajo, no limosnas del ejecutivo federal que solo se usan para promover el voto corporativo, ya no más de eso por favor.
“Gober precioso” usted debe tomar en cuenta que cirujanos, ginecólogos, neurólogos, estudiaron para estar en un consultorio, en un quirófano, no ante el mundo abierto de los problemas sociales de salud, de eso no saben, saben poco de estadística, epidemiología, reservorios, transmisores, prevención, brotes, epidemias, pandemias, búsqueda de casos índice, mosquitos, pulgas, ácaros, garrapatas, virus, bacterias, protozoos, helmintos, salud de agua, suelo, aire, atención de sismos, de tantas cosas se ignora que no entiendo su postura.
Por estas razones cuando enfrentan la dirección de salud, en lo único que piensan es en el tercer nivel de atención, la super especialidad, la tecnología cara inútil y cambiante, todos a construir unidades sofisticadas de salud, que no son la necesidad de nuestro pueblo, el primer nivel de atención es obligación necesaria, suficiente, las super especialidades son inútiles en la salud pública de un país de tercer mundo, debe velar porque exista trabajo remunerado, no solo el temporal para albañiles, comprensión social, educación mínima obligada, útil, no desorganice usted también más el estado para enfrentar a los que desacatan desorganizadamente el orden para reconocer como todo mundo reconoce que el ampa si está organizada, fíjese bien porque se lo digo otra vez, sin un sueldo mayor del que percibo, me ofrezco para ser un secretario de Salud de lujo, que lo haría olvidar su mote de “precioso”, así como los idus de la salud pública de la entidad poblana.