El mesías del empleo, garante del crecimiento económico, de la estabilidad política y de la seguridad pública no llegó a clon: el país se les desdibujo en menos de un par de años. Las macrovariables económicas estabilizadas se salieron de control y, la pobreza, la inseguridad y el desempleo se multiplican del Golfo de México al Océano Pacífico y del Suchiate al Bravo. El intento de manipular la opinión pública sobre la inseguridad., que tanto éxito les diera en años anteriores, ahora resulta vacua, porque el interés de la ciudadanía es la precaria existencia de millones de connacionales y las erráticas políticas públicas aplicadas desde Los Pinos. Este año, todos los pronósticos indican que el crecimiento por persona será de 1.5 por ciento; que los precios se elevarán en 5.6 por ciento y que las tasas de interés de los Certificados de Tesorería se ubicarán en 8.34 por ciento, todas esas estimaciones son superiores a las programadas.
Los ciudadanos del municipio de Puebla valoran la marcha de la economía por el bolsillo familiar: creen que la actual situación es peor que la del año anterior; que la economía está en crisis y que la situación del próximo año será peor que la actual. De estos hechos responsabilizan a Felipe Calderón al que consideran (65 por ciento) que no enfrentó adecuadamente los problemas nacionales (45 por ciento así lo afirmó hace un año). Los problemas mejor afrontados fueron la inseguridad y la educación y, los peores, la pobreza y el desempleo. En cuanto a la eficiencia o ineficiencia del ejecutivo federal para atender las áreas propias del ramo, el balance es negativo, incluso en sus áreas fuertes (educación, salud y narcotráfico): este año, el 54 por ciento de los ciudadanos valoran a la administración de Felipe Calderón de muy ineficiente o ineficiente, hace un año, era el 42 por ciento quien así lo consideró.
En relación a los cualidades percibidas en Felipe Calderón para gobernar (tolerancia, capacidad, honradez, liderazgo, credibilidad y cercanía), perdió ocho puntos entre agosto del año pasado y el pasado fin de semana; credibilidad y capacidad es donde más puntos perdió y, los que consideran que es honrado son ya menos que lo que dicen lo contrario. Resumiendo en calificaciones: los que opinan bien o muy bien de Felipe Calderón eran el 55 por ciento hace un año, hoy es el 40 por ciento y, expresado en calificación, antes tenía 6.8 puntos y ahora tiene 6.3 puntos en escala del uno al 10. Los ciudadanos no tienen duda de quien es el destinatario de la acción pública (los empresarios) y de quienes son los excluidos, la lista es muy larga: pobres, deportistas, campesinos, indígenas, migrantes, ancianos, estudiantes, niños y mujeres.
Hay ya vaticinios diversos sobre la el malogrado sexenio de Felipe Calderón, quien nunca tuvo legitimidad y está perdiendo progresivamente base de sustentación: el 55 por ciento de los ciudadanos no le cree (eran 43 por ciento hace un año); el 46 por ciento dice que no tiene capacidad para gobernar (hace un año era el 28 por ciento) y el 66 por ciento de los ciudadanos desconfía de Felipe Calderón (52 por ciento hace un año). No es el mejor momento de la economía ni de la gestión administrativa; obcecarse en violentar la Constitución para consumar el despojo de los recursos naturales no renovables propiciaría su desconocimiento formal y el inicio de su enjuiciamiento político por traición a la patria.