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Viernes, 29 de agosto de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

Vendiendo libros de casa en casa conocí a mi primer maestro de dibujo: Nieto Manzano

 

Una muestra del trabajo de Gerardo Nieto Manzano
Aldo Bonanni

La historia de Gerardo Nieto Manzano es única. Como casi todos los dibujantes, comenzó a trazar desde una edad muy temprana, pero su ingreso al profesionalismo en esta actividad fue producto de una coincidencia impensable incluso para el más audaz guionista de cómic, pues fue vendiendo libros de puerta en puerta como llegó a conocer Joaquín Mejía, su primer maestro de dibujo.

El ilustrador nacido en Anacatlán de Méndez, Puebla, el 6 de junio de 1956, narró a La Jornada de Oriente, en entrevista, dicha experiencia: “yo vendía libros de casa en casa, y una vez, en Tlanepantla, en la ciudad de México, vi una casita que no tenía muy buena pinta, toda descascarada y dije ‘aquí no voy a vender nada’, pero les hice la presentación de los libros, porque era una forma de control, y resulta que en esa casa vivía el hijo de don Joaquín Mejía, que era el que hacía el Hermelinda linda, y así, luego luego, tenía unos dibujos, y pregunté: ‘quién los hace’. ‘Los hace mi papá’, me dijo, y luego me preguntó: ‘¿tú dibujas?’. Le dije: ‘pues sí, me gusta’. ‘Mi papá anda buscando ayudante’, me dijo”.

Semanas después, Gerardo Nieto Manzano, por aquel entonces de unos 18 años de edad, comenzó su adiestramiento. Joaquín Mejía lo puso a copiar de revistas y le enseñó la utilización del proyector de cuerpos opacos para dibujar.

“Me enseñó a calcar para irme adentrando”, narró. “Me decía: ‘tus cuadros no los dibujes; ya después, con la práctica’, pero yo me ponía a intentar hacerlos. También había otra muchacha que le ayudaba. Ella nomás calcaba y ya, pero yo trataba de hacerlos.

“También vendiendo libros conocí a un amigo que es primo de Víctor Hernández, otro dibujante, y él hacía Lecumberri, El carruaje diabólico, que eran las pornos de aquellos tiempos, y hasta tenía que andar huyendo, porque una vez en Cuernavaca que lo agarra la Policía. Y ahora las ves y son para niños, comparado con lo de hoy.

“Fui con Víctor Hernández y me puse a trabajar con él. Una temporada con uno y otra con otro. Con Víctor Hernández aprendí a ser muy rápido. Haz de cuenta el jueves a las 8 de la noche, más o menos, empezábamos. Uno a trazar, otro a entintar, otro a hacer escenografía, otro a borrar y a enwashar (sic), y al último a meter camisas y guías de color. De un día para otro hacíamos 15, 16, 18 cartones, en una noche. Al otro día, a irse a dormir un rato y después terminarla, para ya entregarla el sábado”.

–Además de las personas que te enseñaron, ¿quiénes te han influido o a quiénes admiras? –se le preguntó.

–De los primeros, Arturo Casillas. De su trabajo llegué a recibir mucha influencia.

–¿Alguien más?

–Esteban Maroto, José González y otros maestros españoles.

 

“A Niesa la tienen atrapada los contadores”

Nieto Manzano ha dedicado buena parte de su trayectoria profesional a dibujar dos de los títulos más vendidos y duraderos en el ámbito de la historieta nacional: El libro vaquero y La novela policiaca, ambas publicadas por Niesa Editores, empresa con la cual recientemente dejó de trabajar, y de la que contó, como un ejemplo de la crisis que se vive en la industria, que el control de personas ajenas al proceso creativo entorpece la producción de historietas de calidad.

“Ahí hay mucha influencia de los contadores”, explicó. “Llegan y hacen un desbarajuste, y ellos prácticamente tienen atrapada a la empresa, porque los directores dicen: ‘no me dejan comprar material ya, y después quieren meter una calendarización, pero cómo la voy a meter si no me dejan comprar, o sea se tiene que comprar el argumento y luego mandarlo a dibujar; si me están poniendo trabas, ¿cómo puedo trabajar?’”.

El ilustrador también se refirio a otro de los motivos frecuentes de la crisis de la historieta nacional: las editoriales que en otro tiempo fueron manejadas por personas que impulsaron el noveno arte pasaron, por herencia, a nuevas generaciones que tienen otros intereses.

 

“Me gustaría dibujar un cuento de Benedetti”

Con más de 25 años de trayectoria profesional en la historieta, y tras su paso por editoriales como la ya referida Niesa (antes Novedades), Vid, Mango–Toukán o Mina, para la cual actualmente labora, el ilustrador poblano narró que también está dedicado cada vez más a pintar al óleo, mientras el trabajo en comics va decreciendo. De hecho, otra de sus actividades es dar clases de pintura.

–¿Cuáles son los trabajos de los que estás más orgulloso?

–¿En historieta o en pintura?

–En ambas.

–Los que he hecho para mí y no para vender.

–¿Hay algo que te hubiera gustado o que quieras todavía dibujar, algún personaje o historia que no hayas hecho?

–Bueno, hay un cuento que se llama El altillo, de Mario Benedetti. Me gustaría hacer una adaptación, dibujarlo. Nunca lo he hecho.

–¿Piensas que hay una escuela o escuelas mexicanas de la historieta, un estilo definido, característico del país?

–Para mí, no. Lo que pasa es que ha habido muchas influencias. Ha sido más universal el asunto, no tan mexicano. Ha habido historietas mexicanas como El Payo, Chanoc o La familia Burrón, manejadas más en el estilo de acá, y con menos influencia de otros dibujantes de otras partes.

–Te lo digo porque en el pasado se trabajó mucho, por ejemplo, el medio tono, que ya está totalmente desaparecido.

–Y que es una técnica que nació acá. Sí, es una de las grandes aportaciones de México.

–¿A ti te tocó ver por qué desapareció? ¿Por qué ese abandono de una técnica nacional?

–Yo me imagino que ha de haber sido una baja en las ventas. Yo trabajé con Yolanda Vargas Dulché, y ella decía que una revista podía tener el peor argumentista con el peor dibujante, pero si esa revista pegaba, que no se le tocara. En este caso me imagino que empezó a tener más influencia el color, más llamativo, y luego vino lo porno y demás, y entonces se fue desechando.

–¿Hay algo que te cueste trabajo dibujar?

–No, la verdad, ya no.

–¿Algo que no te guste dibujar?

–Mmm... pues no me gusta dibujar barcos.

 

¿Dónde ver el trabajo de Gerardo Nieto Manzano?

*Actualmente ilustra Aventuras de vaqueros, de Mina.

*Aún circulan, como números atrasados, muchos de los ejemplares de El libro vaquero o La novela policiaca, de Niesa, en los que trabajó.

 
 
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