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Viernes, 29 de agosto de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Economía
 
 

 A DEBATE  

¿Y qué hace el gobierno?

 
Susana Rappo

Para nadie que se dedica a estudiar o analizar el funcionamiento económico de México era un secreto que las expectativas de crecimiento de la economía mexicana, ubicadas en 3.7 por ciento para 2008, no se podrían cumplir, y que la crisis norteamericana afectaría fuertemente el ámbito nacional. Pero tampoco era secreto para los ciudadanos que viven del ingreso que les provee un empleo, ya que desde 2007  a la fecha el poder adquisitivo del mismo se ha reducido y los que quieren emplearse tienen mayores dificultades para hacerlo que en años anteriores.

Ese conocimiento popular fue ratificado por el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), quien informó que la estimación original de crecimiento no se cumplirá, habiendo reducido la dependencia su previsión a 2.8 por ciento.

Reconoció el funcionario que la valoración de la crisis de la economía norteamericana y la desaceleración mundial era más “grave de lo que se esperaba”, y pronosticó que la recuperación económica del país sucederá hasta el segundo semestre de 2009, haciendo un análisis del sobreendeudamiento de las familias norteamericanas y sus impactos en esa economía.

Sin embargo, dejó de explicar los condicionamientos internos que vuelven tan vulnerable a la economía mexicana y las acciones que debería emprender la dependencia que dirige, más allá de sentarse a esperar la recuperación de la economía de nuestro principal socio comercial.

 Los procesos de liberalización asociado a la transformación del Estado y su retiro de buena parte de las actividades económicas se traduce en la falta de políticas públicas e instrumentos que permitan reactivar la economía.

El gobierno se ha vuelto un espectador cuya actuación se traduce en mantener vía  impuestos y gravámenes, su propia operación pero sin mecanismos que permitan a través del diseño de políticas financieras, comerciales y productivas en aras de un fortalecimiento nacional.

Con la autonomía del Banco de México perdimos la posibilidad de decidir autónomamente políticas financieras que busquen apuntalar actividades productivas, mientras que la mayor integración a la economía norteamericana mediante el proyecto exportador, que derivó en un incremento de las importaciones, terminó de transformar al gobierno mexicano en un facilitador o gestor de negocios al servicio de los grandes capitales, mientras que el resto de la población diseña sus propias estrategias de sobrevivencia para sortear la crisis.

 
 
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