Fannie Mae y Freddie Mac se conocen como empresas patrocinadas por el gobierno federal o GSE (Government–Sponsored Enterprise); es decir, son privadas pero gozan del apoyo de la reserva federal. Éstas pueden emitir deuda y canjearla en el Banco Central, lo que equivale indirectamente a poder imprimir dinero. La Asociación Federal Nacional Hipotecaria FNMA (Federal National Mortgage Association), conocida como Fannie Mae, fue creada en 1938 en medio de las secuelas de la gran depresión, con el propósito se proveer liquidez al Sistema Federal de Vivienda FHA (Federal Housing Administration). Años más tarde, en 1970, se creó la Corporación Federal de Préstamos Hipotecarios FHLMC (Federal Loan Mortgage Corporation) denominada Freedie Mac. Su función ha sido comprar hipotecas a bancos en el mercado secundario e integrarlas en paquetes de inversión bajo el nombre de seguros hipotecarios respaldados (mortgagebacked securities).
Sin embargo y a partir de los 90, Fannie y Freddie se desviaron de su propósito social para incursionar en la jugosa burbuja hipotecaria bursátil, que reventó con la crisis suprime y condujo a una caída estrepitosa de sus activos. La calificadora Moody’s estimó recientemente que las pérdidas acumuladas por préstamos hipotecarios y de consumo durante 2007 podrían alcanzar la cifra de 525 mil millones de dólares. A nivel mundial, bancos y corredoras de bolsa involucrados en la crisis hipotecaria han sufrido depreciaciones de activos por más de 400 mil millones de dólares. Por ejemplo, en marzo se tuvo que rescatar a Bear Stearns y después le siguió Indy Mac Bancorp, ambos golpeados por los créditos subprime. El Fondo Monetario Internacional calcula que las pérdidas en bancos, aseguradoras y fondos de inversión podrían superar los 945 mil millones de dólares, cantidad equivalente al Producto Interno Bruto (PIB) de México.
Por ello y por iniciativa de George Bush, el pasado 23 de julio, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó recursos por 300 mil millones de dólares para apoyar a cerca de 400 mil propietarios que enfrentan amenaza de embargo. Este paquete incluye el apoyo a Fannie Mae y Freddie Mac, empresas que, según el Secretario del Tesoro Henry Paulson, requerirían 25 mil millones de dólares para 2009 y 2010. En la actualidad estas dos empresas dominan más del 50 por ciento del mercado hipotecario de los Estados Unidos, y, con solo un capital conjunto de 83.3 mil millones de dólares afrontan una deuda de 5.3 billones de dólares, es decir una relación de casi 64 a 1. El problema es delicado, pues si Estados Unidos absorbieran la deuda hipotecaria (las nacionalizara), el endeudamiento total de ese país ascendería a más de 14 billones de dólares, monto equivalente a su PIB actual. Es decir, su endeudamiento sería del 100 por ciento, hecho que aumentaría el riesgo de bancarrota, mermaría aún más la confianza en el dólar y, haría que la economía estadounidense se colapsara.
Una vez más y tal como ocurrió en México con el Fobaproa–IPAB en los 90, se trata de socializar las pérdidas y privatizar las ganancias, medida que según los políticos, es la menos costosa desde el punto de vista social. Sin embargo, el ciudadano medio norteamericano ve con preocupación que el valor de su casa se desploma, que el precio de la gasolina aumenta, que el desempleo repunta y que la riqueza se concentra cada vez más en unos cuantos. Según Emmanuel Saez, economista de la Universidad de Berkeley, durante la década de los 90, el ingreso del 1 por ciento más rico se incrementó 10 por ciento al año, mientras que el resto lo hizo solo en 2.4 por ciento. De 2002 a 2006, el 1 por ciento más rico vio incrementar su ingreso en 11 por ciento anual, mientras que el resto lo hizo en menos del 1 por ciento.
**El artículo expresa la opinión personal del autor, que es académico de la universidad Iberoamericana Puebla**
*Profesor e Investigador del departamento de Economía y Negocios de la Universidad Iberoamericana Puebla.