Ante la incapacidad del Estado mexicano para brindar seguridad a los ciudadanos, los integrantes de los tres poderes que lo forman –Legislativo, Ejecutivo y Judicial– a nivel federal y sus pares locales se reúnen para firmar, de nueva cuenta, un convenio para enfrentar el problema.
En la voz del propio presidente de la República se reconoce la incapacidad de los funcionarios para cumplir con sus tareas hasta que no se ven frente a la movilización de la sociedad civil, que toma las calles para decir ya basta, aunque ese ya basta no quede más que en la protesta.
Pero son los actos de la misma autoridad los que crean el clima de inseguridad al actuar con total impunidad. Después de haber aprobado una Ley de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, los primeros que se rehúsan a cumplirla son los poderes Legislativo y Judicial.
A pesar de ser sujetos obligados, los magistrados del Tribunal Superior de Justicia y los diputados locales se niegan a poner a disposición de la ciudadanía los sueldos y salarios que perciben como funcionarios públicos y/o de representación popular.
El argumento con el que magistrados y legisladores justifican su actuación es que se trata de proteger a los integrantes de ambas soberanías y uno se pregunta: por qué mantener ese sentido de que una posición en el poder o en la representación se debe manejar de forma patrimonial.
La delincuencia tiene múltiples causas, pero sin duda una que la refuerza es el mal ejemplo de quienes hacen las leyes y están encargados de vigilar su observancia, pues se niegan públicamente a cumplirlas.
Con qué autoridad puede demandarse a los otros, si los que están obligados no están dispuestos a cumplirla. El mensaje que las autoridades envían es que es posible violentar la ley y no recibir ninguna sanción.
Esperemos que los legisladores y los magistrados pongan el ejemplo y sean los primeros en reaccionar y transparentar no sólo sus percepciones sino todo su actuar, pues desde hace muchos años en Tlaxcala estamos faltos de estos dos poderes, desde siempre no se tiene poder Legislativo, ni Judicial.