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Martes, 26 de agosto de 2008
La Jornada de Oriente - Puebla - Cultura
 
 

Desde Suiza, Vita Christi descansa para compartir su conocimiento con México

 

Tanto los comentarios a los evangelios como el Vita Christi descansan en los estantes centrales de la Biblioteca Franciscana, al lado de los ejemplares más antiguos del acervo / Foto Abraham Paredes
Alonso Fragua

El libro Vita Christi de Ludolfo de Sajonia, se anunció por varios años como la pieza más antigua de la Biblioteca Franciscana de San Pedro Cholula. Publicado en 1507 en Lyon, Francia, la mencionada biografía de Jesús fue expuesta en la Galería de Arte Sacro de la misma biblioteca hace aproximadamente dos años ostentando el calificativo de ejemplar más añejo del acervo, cuenta Rocío Cázares, coordinadora del lugar.

Sin embargo, los trabajos de catalogación del fondo antiguo –que comprende casi 30 mil libros– permitieron conocer que la biblioteca posee una colección de comentarios a los evangelios que datan de 1504. “Son cinco volúmenes que tienen cierta similitud con los incunables, no tienen una portada tal cual y por ello el año de edición se nos había escondido”, explica Cázares.

El nombre con el que se les conoce es Commentari evangelii y fueron editados por Ioannes Amorbachius en Basilea, Suiza. Cázares descarta que exista en la biblioteca un ejemplar más antiguo que desbanque a estos comentarios de su posición de honor, pues el inventario general no arroja ningún otro título anterior a 1504.

“Incunable viene de cuna de la imprenta. De 1450 a 1500 se tienen los primeros 50 años de libros impresos. Entonces, los incunables son los libros que nacieron en ese lapso y que tienen características específicas. Entre otras, la tipografía y la falta de un portada –y por tanto de ciertos datos– y en general una fisonomía distinta a la que conocemos en la actualidad”, explica Cázares, licenciada en Humanidades con especialidad en biblioteconomía.

Por otro lado, a nivel mundial el término libro antiguo se utiliza para denominar a los ejemplares impresos hasta el inicio del siglo XIX, en 1801. En México, esta clasificación abarca desde 1539, año en que Fray Juan de Zumárraga, sacerdote franciscano, trae la imprenta al territorio de la Nueva España, hasta la consumación de la Independencia, en 1821.

Tanto los comentarios a los evangelios como el Vita Christi descansan en los estantes centrales de la Biblioteca Franciscana, al lado de los ejemplares más antiguos del acervo. Ahí, alejados de la luz del sol y de la humedad, estas joyas del conocimiento y la historia de nuestro país y del mundo se conservan en mejor estado para que cualquier usuario los consulte, previa entrevista con Francisco Mejía para explicar su interés y guiarlo en su búsqueda.

 
 
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