Con la sugerente frase “Ya es tiempo”, se mandaron docenas de invitaciones a una comida que se realizará el jueves con motivo del cumpleaños 54 de Mario Montero Serrano, el secretario de Gobernación, en lo que al parecer será un intento de empezar a impulsarlo como aspirante a ser candidato del PRI a la gubernatura de Puebla.
La convocatoria a este convivio ha empezado a despertar nerviosismo y especulaciones entre la clase priista local. Los comentarios que se han generado son en dos sentidos:
Se dice que el grupo político cercano a Mario Montero, ante la campaña adelantada del secretario de Desarrollo Social, Javier López Zavala, quien recorre el estado promocionando su persona para buscar ser el candidato del Partido Revolucionario Institucional, decidió que “Ya es tiempo” de que el encargado de Gobernación empiece a demostrar cuál es su fuerza en la clase política priista.
El pretexto de la comida de cumpleaños, habrían planeado los amigos de Mario Montero, es que el acto sirva para que el gobernador Mario Marín Torres se fije en las posibilidades reales que tiene su titular de Gobernación para aspirar a ser el abanderado priista.
Por esa razón, se comenta, que no solamente se está convocando a la gente cercana a quien fuera presidente estatal del PRI, sino que en las secretarías y demás dependencias del gobierno, en donde no tiene presencia el grupo de Montero, se ha dicho a diversos funcionarios que deben acudir a la comida porque de lo contrario pueden poner en riesgo su permanencia en la administración estatal.
Esta última versión parece provenir de aquellos que no congenian con quien en el año 2000 fue candidato del PRI a senador y suena a difamación; pero tampoco se debe descartar que esa posibilidad sea cierta, pues parte de los vicios del acarreo que durante décadas han practicado quienes controlan la cúpula del Partido Revolucionario Institucional.
La segunda especulación que se ha generado, es que había sido el propio jefe del Poder Ejecutivo quien permitió que Montero realice dicha convivencia como una manera de mandar un mensaje de que no está definida la candidatura a favor de Javier López Zavala.
Que todavía falta mucho tiempo para que se tome la decisión de quien contenderá por las siglas del tricolor.
Sobre todo porque algunos presidentes municipales y diputados locales, así como funcionarios de diferentes niveles de gobierno, de pronto pierden el piso y dedican parte de su tiempo –y seguramente de los recursos públicos disponibles– a organizar reuniones a favor de la posible candidatura de López Zavala y se olvidan, que esa no es su función y que no son tiempos para promocionar a ningún precandidato.
Lo cierto es que esta comida causa nerviosismo, especulaciones, comentarios mal intencionados y otras expresiones como resultado de que Javier López Zavala y Mario Montero Serrano están generando una polarización entre los priistas y la gente de gobierno.
Ambos están buscando tener una carrera política que trascienda al actual sexenio y ambos parece, por momentos, que tienen una disputa para demostrar quién tiene más poder o influencia con el gobernador.
Se dice que mientras López Zavala se ha convertido en el hombre que más gasta dinero del presupuesto estatal, tiene más contacto con la clase política priista y promociona su persona; Montero es quien concentra más poder político, por ser quien finalmente controla el aparato de gobierno, decide muchos asuntos del Congreso local y es quien debe autorizar cualquier contratación en la administración pública.
Dicha convivencia entre las dos figuras más importantes del gabinete lejos de cohesionar a los priistas los está dividiendo. Por eso, desde ahora, se dice que si el PRI quiere ganar la elección local de 2010, deberá postular a un candidato que debe ser un tercero en discordia.
Y en esa posibilidad se menciona los nombres de la alcalde de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz; el legislador Jorge Estefan Chidiac; el cenecista Jesús Morales Flores y el presidente estatal del PRI, Alejandro Armenta Mier.
Pero todavía falta mucho para sabe si la comida del jueves significará algo en la sucesión gubernamental.