Una sociedad que se precie, debe plantear sólidamente su presente para obtener posibilidades futuras inmediatas, si fuera posible debe prolongarlas para el mediano o largo plazo, no puede esperar que dios encamine su futuro, es fuertemente especulativo, azaroso, fortuito, el que de manera común nos obliguemos a dedicar a dios el día, la noche, la casa, la salida del hogar, transitar por la calle, ir a la escuela, presentar exámenes, trabajo, negocios, acciones, vida o muerte. Las olimpiadas permitieron ver correr al jamaicano Usain Bolt, un sujeto verdaderamente veloz, seguro de que su logro no es fortuito, no buscó gracia divina, no se persignó antes o después de lo que sabe puede lograr, seguro de capacidad y preparación. Tampoco lo hizo Michael Phelps al obtener ocho medallas, evidentemente superior a todos los nadadores velocistas. María del Rosario Espinosa medallista dorada mexicana se vio segura de que ser mejor que sus contrincantes. Comparando estos atletas los futbolistas de México engrandecidos por el comercio televisivo, suplicando al cielo, al padre recién muerto, a santos, a dios, que iluminen sus capacidades, señalizando cada vez que entran o salen del campo de juego, una cruz dedal de pasto, esperanzados en que el cielo supla su inseguridad, alivie sus incapacidades. Que cara tendrán “feisillo” por que no es Hermosillo, el ni caliente ni frío “Tibio” Muñoz, que poco hicieron para preparar, cultivar u orientar el deporte, políticos al fin, aprovecharon la ocasión gorda para pasear a sus familias.
Nuestra sociedad se cansó del partido dizque revolucionario, aquel que nació portando deseos de los oprimidos, montado en caballo, que acabó disputando la silla presidencial protegiendo a los patrones, ambicioso, adquiriendo riquezas, montado en limosina, enfocado contra el pueblo que le dio origen, conducta de la que nació el castigo de votó a favor de panistas empresarios, patrones, de un pueblo que fincó esperanzas en blanquiazules privados de iniciativa, sentados tras mostradores, explotando fuerza de trabajo del pobre, panistas de mente corta, torpe, enfocada al horizonte de la perversidad de hacer dinero a costa de quien sea, obtener más y más beneficios terrenales a partir de su propio bienestar y el de su dios a través de sus representantes terrenales, los curas, cuyo ejemplo culminó con el sexenio zorro del presidente casualmente apellidado Fox, quien entronizó a su familia artificiosa, como producto desechando a su esposa, casi mártir a la que públicamente declaró no querer, suplida por la también “zorra” sahagúnica–bibriescana, tan a modo a su torpe personalidad, que bien se debía llamar ladrónicaabusívica.
Quien hoy preside México, un militar frustrado, un pequeño civil que por su estatura no podría haber pertenecido al ejército, sumó patrañas del viejo y caduco partido de revolución, para obtener el poder de su antecesor, ambos burlando cualquier especulación divina consiguieron el trono presidencial a todas luces ilegítimo, puso en práctica sus dos planes evidentes de trabajo en el cargo sin medir consecuencia alguna: 1. Entregar a murisiñas manos españolas la explotación del petróleo. 2. Cumplir su sueño militar caricaturesco, comandar un ejército, soldaditos de plomo de su infancia, enfrentar de manera ridícula, con canicas, al crimen organizado, por el mismo reconocido que está inserto en su gabinete, decisión malísimamente organizada con policías municipales, estatales, del poder judicial estatal y federal, Afis, de muchas clases más, sumando al ejército que todos creíamos nos defendían al grito de guerra aprestando el bridón, para mostrarnos públicamente que eran ciertamente soldaditos de plomo, un ridículo de inconfiabilidad que los mostró iguales al resto de la policía vigilante, ignorantes, con el objetivo puesto en el famoso dicho popular, “no me des, nada más ponme donde hay, de lo demás yo me encargo”, dicho hecho ley por gobernantes, políticos, jueces, policías y militares de todos niveles incluida la misma presidencia, todos enjugando sus dedos en la boca, por un lado dando por el otro lado tomando del narcotráfico de mayoreo o menudeo, secuestradores, pederastas, ladrones bien organizados, que de la sociedad han brotado de tierra y cielo, de la nada. Basta leer titulares de periódico para espantarse de cómo se ha degradado la seguridad pública en el desgobierno pripanal, para verificar que el país en un campo de batalla entre maleantes contra gendarmes enfrentando al crimen organizado con defensa desorganizada, malos que secuestran a todo el que tiene recursos más allá de lo normal, ante cara y barbas de la “fuerza pública”, policía inteligente o tonta de gobiernos todos espurios, cuyo objetivo al tomar el poder es comprar patrullas, uniformar policías, extorsionar, abusar como estigma de identificación.
Fecal que afirma nada temer, hizo un cónclave de gobernadores, procuradores de justicia, políticos mañosos, iniciativos privados, lo llamó “consejo nacional de seguridad pública”, ahí un padre rico herido le dijo públicamente que si no pueden controlar el crimen renuncien, frase que no fue saco para nadie, todo está igual nadie atiende pobreza, falta de empleo bien remunerado, la pésima educación, la peor salud, todo va en picada por que el gobierno carece de cabeza pensante, ventila el destino con un horizonte negro de fallidas esperanzas.