Luego de las muertes del joven Fernando Martí y del empresario tlaxcalteca Fernando Pérez, a manos de secuestradores, la sociedad mexicana y tlaxcalteca se han dado a la tarea de organizarse para protestar por los altos niveles de inseguridad que vive el país.
Igual que hace cuatro años, un grupo de mexicanos lanzó la convocatoria para realizar una marcha de protesta en contra de las autoridades y para exigirles que cumplan con su trabajo de brindar seguridad a la población a la que están obligados.
El movimiento tiene como propósito expresar a la clase política y al gobierno que partidos de diferentes colores pasan por el poder y las cosas siguen igual o peor. Que siempre tienen pretextos para no hacer lo que por ley les corresponde. Que están hartos de tanta impunidad y tanta corrupción.
Un grupo de tlaxcaltecas decide sumarse a esta iniciativa. Contactan con Laura Elena Herrejón, vocera del movimiento Iluminemos México, y le expresan su solidaridad y apoyo a la causa, porque los tlaxcaltecas también son presa de la delincuencia organizada.
En el transcurso de la semana, los convocantes se enteran que en la capital del estado se realizará la marcha contra la inseguridad. Se ponen en contacto con Javier Solís, del Consejo Estatal de Participación Ciudadana de la PGR, y con Rocío Jaramillo, de la Universidad del Altiplano, pero al parecer ninguno de los dos entiende que el movimiento es una protesta contra las autoridades por los malos resultados.
Los ciudadanos, comunes y corrientes, de Apizaco y Tlaxcala siguen adelante para hacer de la marcha un evento para exigir no sólo más seguridad, sino una mayor responsabilidad para quienes hemos elegido como representantes populares y cuya única responsabilidad es la de servirnos y no de servirse, como hasta ahora ha sucedido.
Haciendo eco de lo dicho por Alejandro Martí, si no pueden o no quieren, que renuncien.